Para sentirnos tan vivos como ayer ©

Escrito por J. Pellicer.

Lentamente se van construyendo

entre anhelos e ilusiones

los paisajes que el alma añora;

los que duran un segundo y todo lo llenan,

los que callan las angustias

colmando de dulzura la razón.

Es el momento de dejarse invadir,

abandonarse en esa paz que

de nuevo estalla sólo para nosotros;

de perderse como si este ahora,

siendo un solo instante, lo fuera para siempre,

y sentirnos libres del martilleo e infernal ruido

–ansiada metamorfosis - que van dejando los silencios,

voces mudas de la indiferencia y la crueldad.

 

Es el momento para la sonrisa,

el tiempo para agotar los abrazos,

la ocasión para vestirnos o desnudarnos

-quitar o poner lo que nos sobre,

lo que no sea nuestro-;

tiempo para gritar nuestro nombre…

…como buscándonos;

 

Quizá sea la ocasión –otra-

para sentirnos tan vivos como ayer,

en mitad de esta forma lacerante de muerte

- pequeña y diaria-  que no por anunciada

haya que dejarla vencer.

 

© jpellicer2012

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