PERIÓDICO DE SUCESOS, TRIBUNALES y TRÁFICO DE LAS COMARCAS DEL CAMPO DE CARTAGENA Y DEL MAR MENOR                                                                         booked.net

Clase

Alguien dijo que hay clases de personas y personas con clase, mi amigo Juan dice, que hay gente y personas y sin duda alguna, en este país, si algún colectivo de personas no ha perdido ‘la clase’ son los Militares, son las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, son sin duda la Policía y la Guardia Civil. Son las personas que “allende mar” han defendido y defienden con orgullo y valentía la enseña nacional, esa que hoy es injuriada y desterrada por los colectivos sin clase, sin alma y sin honor. El diccionario Español, el más rico del mundo establece ‘la clase’ como  un conjunto de características que diferencian una cosa de otras de su misma naturaleza o especie y permiten valorarla por su calidad. Y también el Refinamiento o distinción.

Hoy, ‘la clase’, el refinamiento, la distinción, está en una gorra de plato, en una estacha con coca, en una estrella de cinco u ocho puntas, en una escarapela laureada, en una o tres sardinetas…, en un corazón orgulloso por ser español, orgulloso de defender los valores más vitales del ser humano, los únicos valores del ser humano que no se pueden mancillar por los rencores y la miseria humana, el sacrifico y la solidaridad. Valores, que acompañados del intelecto y el conocimiento hacen de la libertad y su defensa una cruzada.  Lamentablemente, el 30% de la población española ha perdido “la clase”, en detrimento y desarrollo de la frivolidad, la pereza, la indigencia de la moral, la escasez intelectual, la trivialidad. Hoy, los fariseos vuelven a intentar tomar los mercados de antaño para trapichear con las morales y las políticas de alcoba rancia y prostituida, y claro, La clase’ los frustra.

Tras 12 leyes educativas, a cual más banal por simple, donde la ley del mínimo esfuerzo imperaba e impera como dogma pedagógico, la sociedad española ha caído en un barranco educativo amoral y los listones de medir, de valorar, se han deteriorado de tal forma en la enseñanza, en la educación y en el respeto, que se han convertido en una orgía de doctrinas recesivas, anárquicas, heterogéneas e irracionales. Se han convertido en los recursos justificativos necesarios para desarrollar la manipulación de las personas aborregadas, sin carácter y maleables.

Al margen de esta jauría de monigotes de plastilina que hoy quieren prevalecer en base a un adoctrinamiento anárquico y sin ninguna base argumental más que la chabacanería y la demagogia, ni moral, ni intelectual, queda la CLASE. Siempre, y a Dios gracias muy al margen de esta lacra. Los postulados educativos y pedagógicos que han envuelto y envuelven a las Fuerzas Armadas y Cuerpos de Seguridad del Estado en nuestro país no han caído en ese aciago barranco miserable y mantienen alto el pabellón educativo, intelectual, pedagógico y sobre todo moral y de valores, ‘la clase’. Esa con la que se nace y se educa una persona desde su más tierna infancia, una clase que no está reñida con la escala social, con la humildad y el trabajo, la clase no entiende de estratos sociales, se tiene o no se tiene. Así, hay exgenerales sin clase y obreros con muchísima clase.

De hecho, cualquier militar que ocupa puestos en cualquier organización civil o política y puedo citar nombres…, da muestras permanentes de esa clase, de ese desarrollo intelectual y de esa gestión, un bagaje que puede sonrojar a muchos heraldos de la neo política transversal española que apostillando “titulines regalados de despacho”, solamente justifican con sus acciones y verborreas paramentes el fraude de sus conocimientos, el de una tardo juventud perezosa con argumentos de pasillo de discoteca narcotizada. A Dios gracias son una pequeña parte, ruidosa, eso sí, por comediante, teatral, falsa y artificial, en su contra y para su acomplejada frustración están los jóvenes carentes de mediocridad que abundan en nuestras calles, institutos y universidades, y entre ellos, la ‘clase militar’ con diferencia.

Una ‘clase militar’, que al contrario que los charlatanes de feria disfrazados de casposas heroínas de circo, se dejan la vida salvando almas, educando y protegiendo a miles de kilómetros de sus hogares y jugándose la vida, sanando y curando física y moralmente y dando esperanzas entre la ruina y el desastre. Protegen  a nuestros pescadores y a nuestros compatriotas en tierra hostil jugándose la vida, sufren por defender la libertad, mal usada y demonizada en este Pais. Se la juegan acechando a los terroristas y evitando masacres a costa de su vida, a esos mismos asesinos del GRAPO, yihadistas o de ETA y adyacentes o simpatizantes, que estos tardo-jóvenes políticos sin clase ni respeto defienden como libertadores de la miseria y de su propia indigencia. ‘La clase’ está en una carretera jugándose la vida y perdiéndola ante un descerebrado producto del sistema en el que vivimos. ‘La clase’ está en un desastre donde se salvan vidas exponiéndose, a pesar, como en algunos casos ha pasado y pasa, de que algunas sean terroristas y asesinos, eso es ‘clase’.

Y además, y para vanagloria de este país y los que lo sentimos en el corazón, que es la gran inmensa mayoría. Mientras las escuelas y academias militares de tropa y Marinería Profesional, las de Suboficiales y las de Oficiales estén operativas, tendremos juventud con ‘clase’ y un país con mucha ‘clase’. Y para desgracia de estos mercaderes de la cultura y fariseos del intelecto, mientras en este país que es España, haya un Lepanto, una Gorra de plato (azul, blanca o caqui), haya un Tricornio o una boina militar, en este país habrá ‘clase’, aunque gentes como la Colau, Iglesias y demás tropa vulgar, mediocre y ordinaria sigan estafándonos.

Así que girando ciento ochenta grados en una maniobra de Butacoff para salvamento y volviendo por la misma derrota, para despedirme con clase, dos citas a modo de consejo de Coco Chanel…, con clase, “no perdáis más el tiempo golpeando la pared con la esperanza de transformarla en una puerta”, eso es de tontos. Y ya sabéis… “No es la apariencia, es la esencia. No es el dinero, es la educación. No es la ropa, es la clase”. Se tiene o no se tiene…

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