PERIÓDICO DE SUCESOS, TRIBUNALES y TRÁFICO DE LAS COMARCAS DEL CAMPO DE CARTAGENA Y DEL MAR MENOR                                                                         booked.net

Un país enfermo

Decía Gandhi: “La salud es la riqueza real y no piezas de oro y plata”. Pues bien, hemos convertido a nuestra democracia en una dolencia mortal producto de la corrupción, la del oro y la plata, la amoral y superficial, y también, al unísono, la de la miseria, la del político decadente, la del oportunista de mercadillo, hoy situados en todas las esquinas, de todos los colores y con todo tipo de siglas.
Cicerón nos sentenciaba inequívocamente que; “En una mente desordenada, como en un cuerpo desordenado, el sonido de la salud es imposible”, fruto de esa insalubridad política hay desorden en la mente y en el cuerpo de esta España malograda, donde la salud política no suena, y además, de forma progresiva se han sumado virus y bacterias políticas como el “Lentivirus CUPirues” del HIV, o la arcaica bacteria del “Treponema  pallidum coletus podemimis” o bacteria de la sífilis, éstas, henchidas de envidia, de venganza, de desesperanza, de soberbia…
Cierto es, que estos individuos de feria que nos venden licores espirituosos de libertad bananera, bolivariana y tercermundista, antisistemas y analfabetos anarquistas, éstos que como parásitos se han aprovechado de la sangre del mártir desahuciado labora, moral y físico. Éstos que se atrincheran en las izquierdas capitalistas, por cierto…, ricos y pretenciosos donde los haya, que aprovechan la situación insalubre de algunos para hacer, con un discurso arcaico y chabacano su medio de vida y enriquecimiento. Éstos, nos quieren iluminar el camino de la libertad y los derechos, estos mentecatos de la mentira, cobardes “asaltacapillas” y ensalzadores de la quema de iglesias y demás bravuconadas bolcheviques, los que siempre se abrazan a la izquierda que por costumbre, arropa a los “sintecho intelectuales”, envidiosos, vengativos y parásitos sociales, no nos puedan dar lecciones de libertad, democracia, unidad y respeto al inmenso pueblo español. Solo pueden hablar de chabacanería y fracaso, la historia es implacable y los argumentos de sus naciones “estrella” como Venezuela o Cuba, también. A mí no me dan envidia, me dan pena.
La democracia está herida, enferma, la metástasis de este cáncer político está corriendo por las malogradas venas de las instituciones españolas. Desde la aparición en las mismas de las células contaminadas e invasivas de los neo progresistas bacteriológicos, la infección se acrecienta. Como en una enfermedad, cuando no cuidamos la salud, en este caso nuestra democracia, nuestras instituciones y nuestras corporaciones, como han hecho nuestros políticos del PP y el PSOE en estas últimas décadas, la enfermedad está asegurada, se bajan las defensas y los virus y bacterias mugrientas e insalubres que están acechando, cobardes y cismáticas, se aúnan para hacerse con el órgano afectado.
La corrupción en los grandes partidos y sindicatos ha sido el causante de este cáncer político que asola España en su sistema linfático. El PSOE hace tiempo que dejó de ser sana alternativa por divergencias y corrupciones internas de poder y no poder, las mismas que se mantienen y sin enervar, como tristemente podemos ver en Madrid, sinvergüenzas buscando un sillón. Solamente Felipe González fue capaz de arrastrar a las masas con más o menos dignidad, después de él, el vacío… En Murcia, descabezados y con la moral de Groucho Marx, dirigidos por un Tovar que más le vale, recuperar su fonendoscopio para la salud de la familia socialista murciana. En Cartagena, sin ir más lejos, peleando en alcobas de colores sectoriales por desarroparse, sin ética ni moral, sin norte ni presente, un partido sin dignidad más mediocre que trivial, y vaya Jefa más anodina. Sólo impera el anhelo del protagonismo, ¿foto? Con su consorte político, que vergüenza.
Ahí, el PP no ha sabido estar, si bien han sido más promiscuos y prepotentes por soberbios, la historia es implacable también, la corrupción declarada que ha mancillado al PP debería de haber sido extirpada cual cáncer  terminal. Sin embargo, se han arropado todos y todas por interés propio a los beneplácitos de Génova en Madrid y a los alientos de Valcárcel y Barreiro en Murcia y Cartagena y eso a Rajoy, al virrey y a la ex de la trimilenaria les ha pasado factura, y pasará más, a Rajoy, al PP y a los españoles de a pie, a los honrados taxidermistas del trabajo diario, esa irresponsabilidad del PP, esa altanería, esa mirada perdida han beneficiado a los parásitos sociales que se han amparado en banderas y consignas chabacanas, obsoletas, fracasadas y pueriles de un tiempo muy pasado, para hacerse su sitio en la herida abierta de una España mancillada.
Hace tiempo que venimos, que vengo denunciado las rancias figuras que nos gobiernan, que atesoran joyas y dinero metafórico y no metafórico cual cuerpo corrupto ávido de ser manjar de gusanos y otros oportunistas  y vividores, y ahora, pagamos todos. Rajoy ha fracasado y con él todo el partido, barones y baronesas, solamente una regeneración total, un aliento remozado sin Rajoy, Cospedal, Maroto, Montoro, Barberá, el chulo Hernando, Rus, Rato, Bárcenas…, y todo el equipo del primer, segundo y tercer escalón.
Sólo así esta situación tendría un haz de esperanza abocada a nuevas elecciones.
Aquí en la región sobran Valcárcel, el delfín Sánchez y toda la vieja y rancia camarilla junto a la nueva contaminada, argumentos…, engaños, obras faraónicas en papel pinocho, despilfarro, soberbia y amistades peligrosas es el denominador común de este partido. Y ya en Cartagena, ninguno merece la confianza que han quebrado por vivir del cuento, si los que están no mejoran nada, es culpa de los que no se terminan de ir como Barreiro, Celdrán, Ayala, Espejo, Ortega, Bernal y demás tropa.
En este país de pandereta, de realitys shows con real deficiencia cultural, sobran los parásitos políticos oportunistas y demás sucedáneos, pero sin dilación, sobran los gorrones oportunistas que están viviendo del cuento y han quebrantado, por sinvergüenzas, la confianza de un pueblo como el español.
Hoy, mirando la clase política, vemos/veo que no han estado ni están a la altura de tan noble país. Reflexionando sobre Confucio, uno de los grandes filósofos, -desconocido para el 80% de los representantes políticos y el 100% de  las “rastas”- y en el sufrimiento de un pueblo enfermo donde predicar con el ejemplo es síntoma de seriedad y libertad; el pueblo obra a favor de los intereses del estado si a su vez lo ve reflejado en su clase gobernante, claro, si el gobernante es un ejemplo de ética, moral y responsabilidad, así el pueblo adoptaría la misma postura en su día a día. Si el máximo responsable de la vida política de un país es trabajador, honesto y ejemplar, “contagiará” esta forma de actuar a sus ministros, estos, a su vez, harán lo propio con sus ayudantes y así se conseguirá por derivada directa llevar la idea primera hasta el último ciudadano, pasando por las 17 taifas españolas, y sobre todo en las corralas en las que se han convertido los ayuntamientos.
Otra vez, solo nos queda un punto de apoyo y esperanza, y pese a quien pese, es el Rey. Su padre sufrió un ataque directo, con el enemigo de frente, claro. Éste lo recibe encubierto sin dar la cara y de complicada estrategia, como una enfermedad terminal, es el último halo para evitar la bananera caída chabacana y tercermundista a la que nos quieren abocar los interesados ‘salvapatrias’ de fortuna.

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