La Herencia

Escrito por Andrés Hernández Martínez. 24 de diciembre de 2015, jueves.

Menuda herencia hemos heredado de nuestra clase política, con el tiempo se ha ido desdibujando esa clase y se ha quedado en mediocridad, la clase política española tiene cualquier cosa menos clase y ese es nuestro castigo. Aquí todos ganan y  nadie pierde, ejercicio de vanidad, farsa e hipocresía.

Los resultados del 20D no han sido esquivos con lo esperado, lo contrario sería mentirse a uno mismo, nada que resaltar más que estos que hoy se llaman salva patrias, salva morales y salva movimientos no están a la atura de los que gestionaron la Transición, si bien, una sola figura cabe excepcionar, el Rey.

Al hablar del Rey me llega a la mente aquella figura de Jovellanos, el escritor e ilustrado más reconocido del Siglo de las Luces español, en aquél siglo XVIII estudiado por mi generación y hoy casi excluido con alguna referencia inerte y vaga, como nuestra clase política. Decía Jovellanos que; “El estado de libertad es una situación de paz, de comodidad y de alegría.”
Consecuentemente no estamos en libertad, seguimos esclavos de nuestras decisiones, de  nuestros miedos  y frustraciones y estamos atascados por las urnas, situaciones incomodas y socialmente críticas que no terminan de despegar, cortijos en Andalucía, Madrid y el resto de España, incluido Cartagena y la región murciana, gobernados por capataces del PP, PSOE, Sindicatos y mugre catalana, que nos llenan de tristeza y  nos limitan la libertad.

En aquellos nada lisonjeros tiempos donde Jovellanos fue Ministro de Gracia, en un año tormentoso, envenenado por las intrigas de las camarillas palaciegas y mundanas, luchó por dotar a la nación de una Constitución, que respetando la buena esencia de las leyes históricas se convirtiera en el nuevo marco de una soberanía monárquica que había de desempeñar su función bajo el orden de la «supremacía» popular. ¿Les suena?, decía que;  “Este pueblo (España) necesita diversiones, pero no espectáculos.” Y vaya espectáculo al que asistimos la noche del 20 D  y el lunes del 21D y lo que  se avecina.

Mirar al pasado en esta nación se ha convertido en un ejercicio de riesgo, la mediocridad de Pedro Sánchez no aceptando su brutal y negligente fracaso llena de insidias el vocerío popular de la centrada izquierda, el afán por consumir minutos de protagonismo ha convertido al PSOE en una caricatura del medio político, ridícula y esperpéntica por soez. Ejemplos directos como Tovar en Murcia o Castejón en Cartagena son flagrantes, el patetismo político en su máximo clímax por una foto y un albarán de poder. Todo vale para estar ahí y aparentar que se está. Incluso creerse segunda fuerza política con dos diputados de diez, “tontas y tontos desahuciados, sin remedio y para siempre”. Aunque esta aptitud sea a costa de maridajes caóticos, falsos y rancios como el gobierno de Cartagena, el apoyo al de Murcia o gobernar el país con media docena de partidillos de fortuna.

Luego aparecen los salva patrias de turno, al igual que en el siglo XVIII, en el pasado, es este y en el futuro, aparecen siempre estas corrientes libertarias en base al parasitismo social, sanadores de la chabacanería que aprovechan el deteriorado suspiro de partidos moribundos como IU o el robo de intenciones de mercadillo de los ingratos de Sánchez para desviar las acreditaciones al legislativo. Además con una prepotencia tan ciega como absurda e inerte por petulante, discursos a lo sudaca, donde nos confunden a los más enquistados de pensamiento con el parafraseo de Ibáñez y su mundo al revés o la mala reputación. Podemos o los fariseos de San Jerónimo.

La salida de Cataluña de Rivera, si bien no ha sido una catástrofe porque no había referente, los resultados lo han despertado del sueño convertido en semi pesadilla en el que estaban imbuidos, aunque aquí sean segunda  fuerza también con dos diputados, hay que ser tontos, o estar en la nube, que lo están.

Pero lo más importante es el retroceso y el peaje pagado por la corrupción en el PP, por los cortijos choriceros donde se han instalado, incluido Murcia y Cartagena, por la mediocridad humana y política de sus representantes, por la falta de educación, respeto y formación de los empleados políticos, y por la prepotencia con la que se han desarrollado y desgraciadamente a la que se siguen aferrando.  Hasta que el PP no se regenere y se vayan todos los actuales representantes “allende mar”, no habrán buenos resultados. Mientras los sufriremos como las almorranas, junto a los co-socios de gobierno.

Allá en el Siglo de las Luces la grandeza del despotismo ilustrado de aquel entonces, salvo el todo para el pueblo pero sin el pueblo… al que se aferran los libertadores del funambulismo político, influenciado por la entonces dinastía borbónica en España, ¡qué curioso! representada por Felipe V, Fernando VI, Carlos III y Carlos IV. Basado en una forma de pensar nueva llamada ilustración. Un movimiento racionalista, sometido todo a la acción de la inteligencia. Con un  espíritu crítico, basado en el posible desacuerdo o contraste de pareceres. Revisión al alza, no a la baja como ahora de los valores heredados tanto culturales como ideológicos y morales. Pensamiento…, todo en un afán intrínseco de enseñar y transmitir los nuevos valores, ojo que en aquél entonces no eran otras que la curiosidad intelectual, el humanitarismo social como la filantropía y la beneficencia y un utilitarismo cultural, pragmático, ¿distinto a lo de hoy?.

Me viene a la mente la obra de María Romano, esa “herencia” que sitúan a las tres hermanas, en este caso a las cuatro…, reunidas en duelo por la pérdida de la madre, la patria…, unidas por el dolor de lo inevitable, se enfrentan al pasado común, intentando, cada una, reunir las fragmentos que dibujen sus destinos. La moraleja. Quién cuidó a la madre, y quien no, quien recuerda, porque fue protagonista y quien sólo sabe los cuentos ye historias caseras, reclamos y añagazas entre hermanas, pero apropiándose con pasión de los objetos cotidianos, como si se pudiera congelar una época, guardar la juventud o la niñez, el amor materno hoy deseado por perdido. Ese amor desinteresado, político o personal, que se descubre en una foto, en un objeto o en un disco viejo. Es el pasado que nos dice quienes fuimos, y que vanamente intentamos nos explique quienes somos y al que repudiamos. Las hermanas son sus propias víctimas, nosotros somos nuestras propias víctimas ene se caos político,  como neutros lideres caducados y los que presentan defectos de producción. Solo veo un denominador común  en todos, en Cartagena, en Murcia y ahora en los “no-pactos” de la Moncloa, el revanchismo y la mediocre venganza, la vulgar revancha denominador común de esta España en épocas triviales que hace vulgares y ordinarios a sus protagonistas. El peor duelo viene después de la muerte, peleas por la herencia, tras las elecciones estamos en pleno velatorio político, y sin esperanza.

“Perezcan de necesidad y de miseria los que, habiendo disipado la herencia de sus padres o no sabiendo sacudir su desidia, quieren todavía mantener el esplendor, rodeados por todas partes de la miseria.” Jovellanos. FELIZ NAVIDAD

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