PERIÓDICO DE SUCESOS, TRIBUNALES y TRÁFICO DE LAS COMARCAS DEL CAMPO DE CARTAGENA Y DEL MAR MENOR                                                                         booked.net

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No cabe duda que este siglo nos ha traído la ingesta de personajes, no muy espabilados a nuestra sociedad de forma pertinaz, las derivadas académicas, la falta de valores y la falta de responsabilidad han derivado en que los tontos y oportunistas se acumulen por metro cuadrado como pandemia insalubre, si a todo esto sumamos el marketing promocional que algunas cadenas de televisión se han empeñado en realizar con programas absurdos, mediocres y vulgares que, curiosamente enganchan y conquistan a casi todo tipo de público, quizás para evadir la triste realidad de algunos, tenemos como resultado el contagio y la nueva moda de poner un tonto en tu vida o, adoptar un tonto o una tonta, los tontos están de moda, nos rodean en el trabajo, en la calle, en los escenarios artísticos, en el paradigma cultural, que tiene cojones… y como no, en la política y a pesar de ser tontos, algunos son avispados porque viven del cuento, ¡y como viven!

Las mujeres se quejan de la falta de tíos y abren una página web donde invitan a adoptarlos, los hombres, ni por asomo podemos pensar en eso, seriamos misóginos, machistas, de lo peor…, y además, porque entre otras cosas, adoptaríamos a mil y una tía, a pesar de lo que gastan…, pero… ¿por qué no adoptar un tonto?, a lo mejor podría tener hasta subvención estatal.

Hay un innumerable catálogo de tontos, de hecho hay una innumerable cantidad de ensayos y escritos referidos a los tontos. Por poner algunos casos; el tonto “Abecedario”, que es tonto con todas las letras del alfabeto. El “Insaciable”, que sueña con ser muy tonto. El “Vetusto o Viejo”, que con el tiempo se vuelve más tonto si cabe. El “Monstruo”, que es tan tonto que asusta y se asusta. Luego está el “Honesto” que no se hace el tonto, ¡es tonto! El “Ignorante” que es un tonto curioso ya que todos saben que es tonto, menos él, pero lo adivina. Y para no aburrir, un gran etcétera…

Pero hay uno que sobreásale, se pasa con creces de la máxima nota establecida, es el “Tonto del bote”, etimologías aparte que las hay, pues data del XIX esta acepción y tiene su génesis en el Madrid castizo, en las limosnas del Convento de San Antonio del Prado y en la Carrera de San Jerónimo con la suelta o fuga de toros, y es la persona a la que le ha sonreído la suerte sin haber hecho nada para merecerlo, incluido la lotería...

Es tal el desarrollo de esta entelequia a mitad de camino entre la filosofía y la mente, donde la conducta hace aguas, que han intervenido innumerables intelectuales como lo fue Tomás de Aquino y su estulticia o bobería en el análisis, que la lee en una sentencia de Salomón, dicha en un momento de vehemente desahogo y bajo los efectos del vino posiblemente. “Los necios -Salmo (118, 12)- "me rodean como avispas". Pero no sólo hay infinitos tontos, sino que los hay de distintas formas: unas más ligeras; otras, más graves; hay tonterías inocentes; otras que son grave pecado...

Y llegamos al siglo XXI donde de forma curiosa los políticos tontos son preferidos por una mayoría notable de votantes. Y esto no lo digo yo, lo dicen serios y reputados articulistas, e incluso algún que otro periódico internacional aporta diversos ejemplos irrebatibles de políticos atolondrados, tanto lugareños como forasteros, elegidos frente a candidatos que, al menos pudieran parecer más inteligentes, aunque la procesión va por dentro, incluso, son muchos los políticos que, para ganarse las simpatías populares, se fingen estúpidos, o exageran su estupidez congénita. Dice Prada que la tontería del político sería una tontería alevosa y con agravantes, como de tonto venido a más, tonto crecido y subido que se las ha ingeniado para vivir mucho mejor que el listo, y “deseguro” que todos conocemos a muchos de ellos. El gran Unamuno decía que, «no hay tonto bueno»; y que todo tonto «rumia el pasto amargo de la envidia», supongo que esto es por no esforzarse en el granjeo del efímero estatus. Aquí los podríamos situar en la acepción “Tonto de solemnidad”, o tonto notable o de mucha entidad. Joder, de todos estos, en Palos y La Manga en Agosto hay para elegir, y además sin discriminación de género, edad ni estatus social…

Lo cierto es que ya me gustaría ser tonto, o al menos que me tomarán por ello, como estos que viven como parásitos de los demás por doquier y con una habilidad increíble para quedar bien sin dar palo al agua, política, empresa, estamentos, colegios, sobre todo en las universidades, etc. Dentro de la socarronería de este pequeño y humilde escrito, no tengáis duda de la amenaza acechante que nos aflige, algunos nos están gobernando, mira Cataluña, no coge un tonto Más, y eso que este verano con las gentes en el agua ha habido cabida para más tontos en este Pais. Luego están los que nos van a gobernar y apuntan maneras, estos ya empiezan a dar miedo. Y ya casi olvidados, por el continuo reciclaje y formación en tontería los que nos han gobernado, que no han sido pocos, pero que, como a todo, hay quien gana, los han hecho hasta buenos. Platón decía que “los sabios hablan porque tienen algo que decir, y los tontos hablan porque tienen que decir algo” y ahí estoy yo, no sé si tengo que decir algo o es que tengo algo que decir…

“Estar preocupado es ser inteligente, aunque de un modo pasivo. Sólo los tontos carecen de preocupaciones”. Johann Wolfgang. No quiero más preocupaciones. ¿Alguien me adopta?

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