PERIÓDICO DE SUCESOS, TRIBUNALES y TRÁFICO DE LAS COMARCAS DEL CAMPO DE CARTAGENA Y DEL MAR MENOR                                                                         booked.net

Detrás del espejo no hay nadie

Decía Jorge Luis Borges, "Estoy solo y no hay nadie en el espejo". Cierto pensamiento en voz alta, metafórico, posiblemente ingrávido como decía Machado y acaso gentil, pero real hoy en la Departamental, no hay nadie ni en el espejo ni datarás de él. También decía Borges que “el tiempo es el mejor antologista, o el único, tal vez". Y así se encuentra nuestra sin par alcaldesa en estas fechas, sola, mirando de soslayo al espejo y pensando en su antología política de hechos, haberes y debes. Los hechos gráficamente decadentes. Los haberes son los inherentes a su responsabilidad y con cierto trapío sospechoso y  nada noble. No hay favores ni deudas, pero sí explicaciones, muchas en el “debe” y mirándose en el espejo no hay nada ni nadie, ni delante ni detrás.

Se está escribiendo su epitafio público en base a su antología política, poco queda de aquella soberana de Santa Florentina, soberbia y arrebatadora que arrolló, allá en la distancia temporal, con mucha ayuda de la empresa local de entonces a su amigo, colega y según los voceríos trimilenarios y los pergaminos a modo de oficios, citaciones y notificaciones jurídicas, de todo un poco, a su socio en más de una oscura batalla, y posiblemente protagonista de su decadencia y ruina política, de la otra ruina mejor ni hablar…

¿Nos sorprende que siga enganchada a la teta metafórica de la madre ayuntamiento?, pues no, no sorprende, ha de aparentar fortaleza y dominio, y además tampoco tiene muchos sitios donde ir, aunque haya llegado lejos, pero la fama cuesta, el baile quizás no sea su fuerte pero al actuación sí, y el telón amenaza con caer de plano y de Pleno, estruendosamente, escandalosamente y vergonzosamente. Su apuesta por terminar lo empezado hace dos décadas es eso, el rancio abolengo atesorado en su alma errante, son postulados de cartón en un teatro de plastilina que se va deshaciendo con el inexorable paso del tiempo, deteriorado y sucio, y que se afianza a un pasado ya inexistente.

Su papel es el mismo, mantenerse erguida ante las contrariedades, las de la Oposición, las de la Justicia y sobre todo las de sus congéneres políticos que no dudan ni dudarán en abatirla cual presa herida. Son dignos aprendices suyos, su arrebato por esta ciudad es su ejemplo con una diferencia que la honra, ella podía y sabia, solo el tiempo y las musarañas le han juzgado, pero ahora no hay banquillo, detrás del “espejo” no hay nadie, su herencia política se ha trasladado a la metáfora de almas en pena, carentes de trapío, nobleza y alcurnia, no en vano es su equipo. Un equipo conformando por lo más sumiso y trivial de la ciudad, a leguas de distancia de la dignidad que conforma un edil  tres mil veces autóctono, un crisol de marionetas que descabezados patalean en el nido sin futuro y sin horizonte.

Así se escribe la historia de Cartagena en cada transición, una historia exacerbada por el contubernio, la hipocresía y lo irreverentemente ilógico, mientras se plantean los estadios de trabajo político con un máximo de ocho años, nuestra sin par alcaldesa quiere repetir. Mientras se investigan las cuentas del  Auditorio y la exageración en ayudas y concesiones a sus amigos, ella quiere repetir. Mientras se tambalea el coloso deportivo no nacido y con oscuro destino, caro y oneroso además de ser un bochornoso ejemplo de mala gestión municipal, ella quiere repetir. Mientras sufre las rebeliones de sus personas de confianza por gestiones dudosas e inciertas como Casco Antiguo o Puerta Nueva, ella quiere repetir. Mientras la Justicia se empecina en sentarla en un banquillo como imputada de hecho, ya lo está de “facto” acompañando a sus  compañeros de  labranza como Guillen, Cerda o Bascuñana entre otros, ella quiere repetir. Mientras se investiga por el Tribunal de Cuentas, y espero que a estas alturas también por la Guardia Civil los contratos, los inciertos, ambiguos y oscuros  contratos  con su discípulo y compañero de viaje populista más que popular, el revoltoso e insurrecto pedáneo en La Puebla, ella quiere repetir. Su antología no es la más acertada para ser publicada y dar pábulo, ha conseguido que lo mediocre tome forma en el Consistorio, y el único antologista, el tiempo ha escrito ya su libelo. En el juego Político, para que los ganadores fuéramos los ciudadanos como decía Borges, había que inventarlo, un juego en el que nadie ganara, un juego amparado en la Democracia que no es más que “una superstición muy difundida, un abuso de la estadística” de la que muchos se benefician y no siempre los más cualificados.

Ahora es cuestión de que alguien con cordura y arrestos se subleve en el PP murciano contra tanto despropósito, contra tanta soberbia, la de Valcárcel, la de Cerdán, la de Barreiro, la de Cámara, la del discípulo amado –Sánchez- y la de toda esta “clase” política murciana y cartagenera que huelen a rancio, a vetusto, y refresque el ambiente, o como decía el Rey “regeneración política”.

Aunque esto no es nuevo, lo de la clase política sin clase. Ya, Pedro Muñoz Seca, para los de la ESO, fue abuelo del ilustre Alfonso Usía y murió asesinado en Percuellos del Jarama en noviembre del 36, adivinen por quien, por esto de la memoria histórica. Escribía a principios del siglo pasado y lo estrenaba en el Teatro de la Zarzuela un sainete llamado “La casa de la juerga”, él se lo dedicaba, el sainete claro, a su amigos Julio Hurdizan y Pedro Saenz, yo le dedico este conato de tragicomedia escrita a mis buenos amigos José Vicente Albaládejo y Tomás Martínez, como decía el autor hace ya un siglo, “en testimonio del grandísimo afecto que les profeso”… Escena XII completa y sobre todo a Antoñito cantando en la segunda aquello de; “Tengo un borrico canelo, más sabio que un profesó, con orejas de ministro y ojos de gobernaó. Rebusna como si fuera diputao ministerial y se come hasta el pesebre como cualquier consejal. Yo quisiera que a mi burro lo sacaran diputao, porque otros siendo más burros a ese puesto ya han llegao. Pero temo que de serlo vaya a quedarme sin él, porque como allí habrá tantos no lo voy a conocer”...

Los ejemplares se pusieron a la venta por una peseta en la entonces calle Arenal, hoy no vale ni eso, es gratis… La cultura, el conocimiento y el saber no cuesta dinero, solamente interés.

El PP a día de hoy sigue sólo y con problemas de liderazgo, sigue adherido a lo trivial y frívolo, y sigue sin haber nadie en el “espejo”. Solo almas en pena deambulando sin rumbo, como en un sainete.

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