Caprichosa encrucijada electoral

Escrito por Andrés Hernández Martínez. Jueves, 15 de mayo de 2014.

Según la Academia de la Lengua española, aquella que da brillo y esplendor, “encrucijada” puede significar: lugar en donde se cruzan dos o más calles o caminos, una ocasión que se aprovecha para hacer daño a alguien, una emboscada o asechanza, y, por último, se trata de una situación difícil en que no se sabe qué conducta seguir.

 

Ante la llegada del día 25 de mayo, cita con las urnas en Europa y, ante el mapa político que se avecina, quizás decir encrucijada al acto de elegir representantes, cuánto menos puede ser una mera ironía, puede ir más allá. Se nos presenta un mapa con personajes de la farándula política española que a modo de actores circenses que solamente hacen llorar más que reír y de confianza lo justo, por no decir nada, figurantes que protagonizan un contexto casi burlesco amparado en las últimas acepciones de la palabra “encrucijada”.

 

Acertadamente el poeta mejicano Javier Sicilia sentenció que; “Estamos, pues, ante una encrucijada sin salidas fáciles, porque el suelo en el que una nación florece y el tejido en el que su alma se expresa están deshechos.” Y aunque esto fue fraseado para el territorio centroamericano, aquí en el antiguo continente y en la vieja, que no cansada España, tiene su sentido más literal. El suelo de esta nación y de este continente no es fértil, es árido e inestable producto de la sequía intelectual de los actuales regidores, la mediocridad y el funambulismo político han regado de miseria los pocos valores que han ido quedando. El sistema es yermo, las ideas están huecas y el cinismo nos invade, nos asomamos a discursos cargados de irónica mentira, los foros son fueros aborregados incandescentes ante la palabrería de mercadillo barato, no hay colores, azules y rojos, negros y amarillos, derechas, izquierdas, nacionalistas, tontos contemporáneos, partidos de fortuna en busca de un sustento, hasta asesinos con visado europeo como los pro etarras, todos se recrean en el mismo juego, y enfrente está el ciudadano de a pie, el españolito que vino al mundo y que tiempo atrás retrato Machado como si estuviera presente hoy. “Ya hay un español que quiere vivir y a vivir empieza, // entre una España que muere y otra España que bosteza.//Españolito que vienes al mundo te guarde Dios.//una de las dos Españas ha de helarte el corazón…//

 

Y hoy como ayer no dos, sino varias Españas nos hieren el corazón, Españas alejadas de la realidad territorial, Españas alejadas de la realidad social, Españas engañadas en una ilusoria realidad económica, Españas dibujadas en un triste trozo de papel del que penden intereses más particulares que universales, más partidistas que generales, como en un mercadillo, todos quieren venderse y además embaucar.

 

Nos acercamos a un balcón socialista con conflictos de intereses, donde aquellos que arruinaron con sus falsas expectativas y engaños de malos nigromantes a este país, aparecen como adalides de la libertad, un grupo de ególatras trasnochados como Rubalcaba, Valenciano, Jáuregui, López y demás casta rancia que quieren seguir viviendo, como parásitos de la política sin dar palo al agua, innovando, eso sí, arquetipos de trucos de magia a modo de engaños de escaparatista.

 

Enfrente, los vendedores de humo; Rajoy, Cospedal, todo el magno sequito,  además de algunos destacados protagonistas como Cañete y el sin par Valcárcel en su oprobia parafernalia de marketing, los que han rescatado el país a base de hundir en la miseria a los más desgraciados, los que siguen al igual que los socialistas liderando las listas de espera de los juzgados a costa de las listas de espera de los hospitales y de los colegios. Los que se asoman al balcón de Génova, o Ferraz o de San esteban, o de Santa Florentina a convencernos de que sus sueldazos de 8.000€ mensual es justo y además a costa de nuestros impuestos. Los que no relatan en sus misivas que viajar en “bussines” es necesario para evitar el lumbago de sus señorías.

 

Y luego los que completan el juego de la OCA, las “minorías”, pero bien diferenciados, los cínicos nacionalistas y radicales manchados de sangre unos y de estupidez otros y que amparan su torpe ineptitud en el chantaje al minorista que sí limpia pescado, como son CIU y PNV, y luego los artistas del menudeo, estos partidos que quieren y no pueden, que son excedentes, por no decir las sobras de la soberbia de sus anteriores siglas, de la incompetente lucha interna por alcanzar el poder.

 

Y así mítines tras mítines, unos arquitectados por un desarrollo del marketing infinito, digno de grandes empresas, otros mediocres de libro, absurdos e insulsos, pero todos con un fin, ¿defender los intereses de los ciudadanos españoles en Europa? Yo creo que no, es más de lo  mismo, seguir caminado por una vía de derechos auto adquiridos que su situación pasada y su corte le ha granjeado.

 

No voy a escribir sobre los impuestos y lo que ello está costando al ciudadano, ni sobre la mediocre sanidad de las 17 taifas, ni de la anodina gestión educativa de los 17 reinos de las tinieblas.  Ni de los trucos económicos de magos de feria para vendernos un aeropuerto vacío, como sus palabras. Tampoco de una Ciudad digital llena de mentiras, como sus palabras. Ni mucho menos de un AVE sin historia y sin futuro inmediato inherente a una región con historia pero sin futuro. No quiero sacar a relucir, a modo de ejemplo otros fracasos millonarios como la desaladora de Escombreras, o en la propia Cartagena la gestión aciaga del palacio de deportes, ni la del auditorio o el asalto a mano armada que supone pagar un recibo de agua entre cambalaches empresariales del servicio. Ni  mucho menos hacer una mella en los personajes imputados y para-imputados en deslices urbanísticos y recalificaciones de suelos, de eso se encargarán, de momento…, los jueces. Tampoco quisiera incidir en los obscenos endeudamientos “vivos” de los ayuntamientos murcianos – y demás-  y de la ingente tropa de cargos de libre designación que gozan de nuestras dádivas económicas. Tampoco quiero hacer sangre del dineral que va a percibir un eurodiputado, algo que llega a ser grotesco (más de 8.000€ al mes) para un funcionario de fortuna, que no de carrera que se dedica a la política, ya que una democracia sin políticos no puede existir, pero los que elijamos nosotros, no los que el sistema impuesto nos imponga, (redundo).

 

Así que amaneciendo el próximo día 25 de mayo y como anticipo al año venidero, cuando se produzca la fecha señalada para la clásica fiesta de la democracia, fiesta donde a golpe de pago de manutenciones y dietas, unos harán su particular paseo por la alfombra roja del protagonismos, con los primeros rayos de nuestro sol habitual estableceré, Dios mediante, en mi interior pensamiento y análisis dos premisas, solo dos disyuntivas ante una caprichosa a la par que bochornosa encrucijada electoral.

 

Una, no perder el tiempo en destacarme hasta el colegio de fortuna donde se han cambiado los libros por urnas coloreadas.

 

 

Y la otra es, como las preguntas de los tontos contemporáneos de CIU, de hacerlo y cumplir con el famoso derecho constitucional a elegir representantes políticos para la impoluta por virtuosa Europa, etc., etc., etc., hacerlo, votar pero el sobre…, como sus palabras… VACÍO. Siempre con una duda en la mente, ¿Si la abstención o el absentismo es escandalosamente alto, que harían estos veladores de los derechos civiles y de la salvaguarda nuestra? Eso sería cuestión de dignidad…

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