PERIÓDICO DE SUCESOS, TRIBUNALES y TRÁFICO DE LAS COMARCAS DEL CAMPO DE CARTAGENA Y DEL MAR MENOR                                                                         booked.net

Oda a la dignidad

Sin duda alguna, Adolfo Suárez representa el significado de “Dignidad” en el panorama sociopolítico español, europeo y mundial. Decía Aristóteles que; “La dignidad no consiste en nuestros honores sino en el reconocimiento de merecer lo que tenemos”, y no cabe duda que el expresidente era merecedor de ello, honores en vida tuvo, pero no los justos y merecidos, ahora, como siempre en este país y en este mundo, una vez fallecido, es cuando se le reconocen, unos de puertas para afuera…, como ex compañeros, ex políticos, ex amigos, y otros…, los más importantes, de puertas muy adentro, desde el profundo y sincero agradecimiento, desde el corazón, recibió el reconocimiento de las miles de personas que le rindieron un último tributo, un adiós con nostalgia, no de aquella época, ni de aquel transito tan complicado y casi siniestro, sino de lo que ha dejado hoy.

Hoy estamos a una distancia insalvable de la época de su renuncia, hoy su herencia ejemplar basada en el honor y la dignidad se ha diluido con la mediocridad humana actual de nuestros gobernantes, con la mezquindad que impera en las instituciones y que es uno de los principales problemas declarados en nuestro país, donde el dicho fútil de que “La  política es el paraíso de los charlatanes”, se ha hecho fuerte en el 'mercao'.

El término dignidad se basa en el latín 'dignitas', y deriva del adjetivo digno, que significa valioso, con honor, estimable y meritorio, por otro lado la dignidad es la cualidad de digno e indica, que alguien es merecedor de algo o que una cosa posee un nivel de calidad aceptable. Todas esas representaciones gramaticales me acongojan, viendo en que se ha convertido este teatro político de lo absurdo.

Si bien, y es sabido, que Suárez  terminó por libre la carrera de Derecho, y es sabido también que con un expediente más bien discreto. Luego, bajo la batuta de Herrero Tejedor se involucró en el Movimiento, no destacando mucho, quizás por su estigma más bien pacíficamente revolucionario, o lo que es lo mismo, incomodo…

A trancas y barrancas y sin destacar, de la mano de Torcuato Fernández pasa por estamentos 'parainstitucionales'. No es desconocido saber que su relación con el rey data de finales de los sesenta en su condición de Gobernador Civil de Segovia, y a estas vueltas, todavía no había destacado para muchos, los resultados de su ¡mediocridad!, perdón por la ironía, lo catapultaron al primer gobierno no constitucional tras la muerte del Generalísimo Franco, y más a ser el primer presidente democrático en la nueva era, como diríamos en mi calle, ¡con dos cojones!, y para muchos estaba limitado….

Efectivamente, todo esto está constatado, lo que también hemos constatado es la mediocridad de la gente que sirvió a España con él y no se escapa nadie, y digo nadie, todos, en los inicios de la década de los 80 le dieron de mano, lo dejaron tirado por traidor, curiosa palabra, los traidores y sinvergüenzas le llamaban traidor.

Pudiera ser que ese 23 de febrero cambiaran más cosas que el desarrollo histórico de la Democracia en España, puede ser que la herrumbre humana comenzará a instaurarse en las instituciones desde aquella, puede ser que la victoria democrática, la última de Suárez,  ahuyentará en exceso el miedo a la prevaricación, puede ser que hoy paguemos un alto impuesto por haber sido tan estúpidos de permitir la marcha del Gobierno de la única persona que ha demostrado, después de cuarenta años, dignidad y honestidad, curiosas cualidades, hoy perdidas en nuestros enjambres políticos, y digo enjambres porque, los y las zángan@s revolotean entorno a la reina o rey, los debates de entonces estaban muy por encima de los de ahora, había raza, honestidad y sobre todo hechuras culturales, humanas y políticas. Hoy, solo miseria.

Hoy se aprovechan de su memoria los carroñeros, oportunistas de fortuna que solamente quieren idealizar su vanidad, a base de libros biográficos vanos y toscos, y además de actuaciones y declaraciones triviales.

Una persona que sufrió el desprecio en vida de sus allegados políticos y no políticos, que no encontró más consuelo y desconsuelo que en su desafortunada familia, una persona que a veces me pregunto, en contraposición de esas frases absurdas que nos han llenado de asco los corazones de buena voluntad últimamente, si Dios no le apartó en vida de esta desasosegada sociedad para evitarle sufrimientos.

Un hombre, que como dice Chillida de la Dignidad; “tiene que tener siempre el nivel de la dignidad por encima del nivel del miedo” y ¡Dios! que si tuvo miedo, pero tuvo más dignidad, algo perdido en nuestro actual panorama. No quiero manchar su memoria citando a nuestros gobernantes, a nuestra oposición, a nuestros gobiernos regionales y locales, a nuestras oposiciones y sus satélites regionales y locales, son la antítesis del paradigma humano democrático del 78. Son la vergüenza para las personas que desarrollaron tan alta y noble empresa, son una vergüenza para nosotros, es una opinión…, pero es la mía.

Algunos y algunas si tuvieran dignidad dejarían sus cargos, si tuvieran vocación e interés por defender los apostolados de su/nuestra ciudad, de su región, de su/nuestro país, serian honestos con ellos mismos y abandonarían una misión imposible para el inepto, para el incompetente, pero esa carencia de dignidad los mantienen siervos y lacayos a sus amos y amas, a un sustento inmerecido que pagamos todos.

Hoy, el Presidente fallecido con mayúsculas no merece oír las críticas sobre los impuestos desmesurados para salir del bache, lo fácil. Tampoco de las infaustas y grandilocuentes infraestructuras regionales que solamente han llenado la falsa vanidad humana a las venas de los creadores de estas mentiras. Ni mucho menos las impenetrables gestiones por absurdas y huecas en las localidades y municipios impuestas por las metrópolis, en beneficio de la última con el menoscabo de los más débiles y con la triste complicidad y traición de sus representantes locales, ¿quiénes son los traidores hoy?

Él, solamente merece eso, una humilde oda a la dignidad que fue su bandera, su pendón y estandarte. Ahora, cuando conmemoramos  dos mil años después el Sacrifico, la Pasión y Muerte de nuestro Señor, y sin ser parangón alguno, ni mucho menos, vemos que seguimos asistiendo al ajusticiamiento en vida y a la hipocresía humana tras su muerte, condición humana de tanto fariseo, son éstos, los que hoy igual que ayer establecen su vida en la mentira, la farsa y la hipocresía, y además proclaman la verdad, la honestidad y la responsabilidad y son todo lo contrario, son los parásitos de nuestras instituciones ganadas con esfuerzo, sacrifico y sangre. Hoy los únicos dignos en este país son los que siguen llorando a sus muertos, aquellos caídos por la democracia de los que casi nadie quiere acordarse, y como siempre, los que velan por nosotros de azul y verde, también, hoy como ayer, odiados y acosados.

Por último, con una frase de José Ingenieros me despido; “Y así como los pueblos sin dignidad son rebaños, los individuos sin ella son esclavos”, y Presidente…, en eso nos hemos convertido, en un rebaño, pero de esclavos de la mediocridad.

Mis respetos, presidente

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