PERIÓDICO DE SUCESOS, TRIBUNALES y TRÁFICO DE LAS COMARCAS DEL CAMPO DE CARTAGENA Y DEL MAR MENOR                                                                         booked.net

Las lágrimas del cielo

Han pasado casi doce meses desde la triste y llorosa jornada del Domingo de Resurrección de 2011, este artículo, quizás sea el más longevo de los que hoy componen la publicación de referencia, “Al tercer día Resucitó”, está escrito desde un presente que hoy es pasado, y con vistas a su publicación que era futuro y que hoy es presente, basándose en el terrible presente que hoy es pasado y futuro.

Parece un trabalenguas pero es la realidad de lo intemporal del ser humano. Jesús Resucitó al tercer día y más de dos mil años después seguimos intemporalmente celebrando su Resurrección, que no es más simple y a la vez más complicado que la Redención de la Humanidad, es el mensaje de esperanza que día a día, semana a semana, mes a mes y año tras año nos mantiene serenos y templados. Hace unos días y hoy por ayer, hace un año me dirigí al Hermano Mayor con un simple mensaje de ánimo a través del teléfono móvil, donde le decía que; “La templanza era una cualidad del Cristo Resucitado, de la Santísima Virgen del Amor Hermoso y del Hermano Mayor”, y así, lloroso, el propio cielo se sometería ante tan magno festín de alegría con la anunciación de la Redención y el Mensaje de Cristo hecho realidad, a pesar de las nubes y el agua, la alegría y la realidad se volvió a presentar y a magnificar en la iglesia de Santa María, ese agridulce Domingo de Resurrección del año de nuestro Señor de 2011.

Es cierto que todos nos preparamos con inusitada ilusión para procesionar, por las longevas calles de nuestra entrañable Cartagena con los más vistosos y alegres “Pasos” y evocaciones, es este caso de la Resurrección de Cristo. Todos los componentes de la cofradía llegan a este preludio, en los propios albores del día de la Resurrección a disfrutar y hacer disfrutar a los que atemperados observan con deleite el sin par desfilar de los hermanos del Resucitado, también es cierto que la lluvia, principal elemento pérfido de nuestras celebraciones pasionales, es la que anega de frustración los corazones cofrades, pero no es menos cierto que esta frustración se evaporó en el aire, se disipó en los alientos dolidos en la jornada que hoy es protagonista de estas líneas y que doce meses después recordamos con ternura y afecto, sí nos dedicó a los cartageneros momentos inimaginables de esperanza y redención..

Quizás fuera distinto, de hecho, no era lo previsto, quizás Cristo no debió de sufrir la indolencia de los hombres pero…, no hay duda de que la muestra, el despliegue de fervor, el crisol de sentimientos y de verdadera pasión vivida en la calle del Aire y en la Arciprestal basílica de Santa María no tuvo color, ni parangón alguno, y no hay palabras para describirlo. Esos momentos quedaron para siempre en las retinas y en los corazones de los hermanos cofrades y del resto de cartageneros, quedaron impresos con un adagio de amor, de alegría y de regocijo nacidos de la frustración y la impotencia. De entre las tinieblas resurge la luz, de entre el caos la observancia y de entre los corazones blancos resucitados, la templanza.

La Templanza. Una virtud profundamente ligada a la religión cristiana, la noción de templanza es aquella que se refiere a la virtud que puede desarrollar el ser humano como ser consciente y racional de encontrar el justo equilibrio de todas las cosas. Así, el hombre es el único de los seres vivos que puede sobreponerse a los instintos, que puede dejar de lado los placeres, las frustraciones y las pasiones, tanto carnales como divinas y que puede desarrollar niveles de placer mucho más elevados a través de actividades no relacionadas directamente con el placer corporal, sino con el espiritual, con el alma. La templanza de disfrutar y hacer disfrutar de un momento nefasto y convertirlo en un río de afables sentimientos, desterrando el vanidoso y superficial protagonismo que cada día con más ahínco nos acecha y nos anega a los procesionistas.

Pablo decía de la Templanza, que es encontrada por alguien que está caminando en el Espíritu, produciendo en consecuencia el fruto del Espíritu: "templanza" o "temperancia", en cierto modo, uno podría considerar esta virtud como la más importante..., porque sin templanza, las obras de la carne y de la vanidad no pueden ser derrotadas. Porque sin templanza, los otros elementos del fruto del Espíritu no serán evidentes, no en vano la etimología es griega, proviene de la palabra "kratos" (fortaleza), y significa; alguien que se sostiene a sí mismo y donde subsiste esta virtud, la tentación puede tener poca influencia.

Es una palabra, la templanza establece una virtud y que yo quiero en este escrito que sea la referencia de esta Cofradía a modo de cortejo, incluso de cómplice requiebro. Este virtuoso término es hallado en el Nuevo Testamento solamente en tres ocasiones; Una vez en Hech 24:25, incluida junto con la "justicia" y el "juicio venidero". Gál 5:23; donde proclama la evidencia de que alguien está caminando en el Espíritu, y es guiado por el Espíritu y por último en Ped 1:6, donde se presenta para ser añadida al "conocimiento".

Es por esto, por lo que no creo, que fueran las del Domingo de Resurrección las peores y más amargas jornadas pasionales vividas para los resucitados. Como se advirtió, las decisiones son difíciles y se antepone la responsabilidad ante el orgullo y ante la temeridad convertida en riesgo, el riesgo de destrozar el costoso vestuario, el riesgo y el peligro de destrozar los tronos y su conjunto de ornamentos, las imágenes y consecuentemente sus delicadas policromías, etc…, pero el año 2011 no llegó a cerrase pasionalmente. La Semana Santa de Cartagena no finalizó ese Domingo de Resurrección a las 12.15 horas tras el glorioso encuentro del Resucitado con su Madre No finalizó con los últimos acordes de la aún mas triste, si cabe, “Salve Cartagenera”, ni con la recogida de las imágenes de la Virgen y su Hijo Resucitado, no…

La Semana Santa del 2011 realizó un punto y aparte que culminará este año Dios mediante, un punto y aparte que ha sido un nuevo hito en nuestras celebraciones y que desde entonces, y con más rigor y alegría si cabe, en esta inmaculada cofradía y en nuestra Semana Santa cartagenera seguimos desde entonces en Cuaresma.

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