Carthagineses y Romanos: ¿Gasto suntuoso o inversión?

Escrito por Benito García. Lunes, 20 de agosto de 2012.

En la compleja situación económica local, todo equipo de gestión debe adoptar decisiones para favorecer el mantenimiento y desarrollo de valores de importancia y proyección ciudadanas.

Algunas voces -a veces anónimas- cuestionan la aportación municipal a las Fiestas, y para hacerlo recurren demagógicamente a la precaria situación personal y profesional de muchos cartageneros-as. Como festero, deseo constatar que esos mismos ciudadanos-as también pertenecen a algunas tropas y legiones, y nos sentimos muy felices cuando a pesar de las dificultades no causan baja en nuestras asociaciones, pues hemos colaborado en lo posible para evitarlo.

Pero mi comentario debe ir algo más allá en este breve análisis. En este año, la mayoría de los grupos festeros han tenido que sustituir ciertos ingresos económicos por un mayor esfuerzo y dedicación para la consecución de sus objetivos. Energía, trabajo y tiempo han paliado la escasez de dinero en la organiza-ción de ciertos actos y desfiles. Esto es un hecho que ojalá tenga el reconocimiento de la ciudadanía.

¿Sabe Vd. querido lector, qué aportamos tropas y legiones a la ciudad que amamos? ¿Conoce el presu-puesto global de las Fiestas, recaudado por cincuenta asociaciones sin ánimo de lucro, a través de modes-tas cuotas mensuales? ¿Se hace una idea de las horas de reuniones que supone la preparación y coordina-ción de todos los eventos? ¿Ha visto a los festeros -en sus vacaciones- fabricando atrezo en piel natural, madera, poliuretano o fibra de vidrio? ¿Le han explicado las horas de duro ensayo que hay detrás de cada uno de los actos? ¿Ha presenciado los trabajos de montaje del campamento público de las Fiestas?

Comienzo por el final. El día 3 de septiembre empezarán a llegar al campamento camiones que transpor-tan el material que 5.000 festeros hemos adquirido con 276 cuotas (23 años de Fiestas), poco a poco, mejorando cada año aquellos aspectos que redundan en un mayor esplendor de un recinto elogiado por quienes nos visitan. Este año invertiremos un mínimo de quince días en construir un recinto que destina-mos a uso público en todo momento. Para ello, tras acabar nuestra jornada de trabajo empuñaremos des-tornilladores, brochas o martillos para dedicar nuestro esfuerzo a este fin. Simultáneamente en distintos lugares de la ciudad, se estarán produciendo multitudinarios ensayos de los participantes en actos como la Fundación, Bodas, Oráculo, Batalla… hasta altas horas de la madrugada.
¿Cuánto vale el trabajo de 400 personas atendiendo lo enunciado más arriba? Sin duda la cantidad resul-tante empequeñece los 600.000 € que hemos logrado invertir este año, a través de nuestras cuotas. ¿A qué se destina esa cantidad? Es obvio: al pago del almacenamiento y del transporte del patrimonio, a la publi-cación de materiales de promoción, a la elaboración de vestuario y atrezo, a la contratación de trabajos en empresas, a la mejora de los campamentos festeros…

Pero no acaban aquí las aportaciones de tropas y legiones a la ciudad que homenajeamos a través de la celebración de una bella página de su Historia Antigua. Numerosos grupos nos hemos “hermanado” con otras tantas localidades españolas o mediterráneas. Viajamos a Extremadura, Andalucía, Galicia, Catalu-ña, Asturias, Castilla-León, Francia, Portugal, Grecia, Túnez o Italia. Dedicamos nuestro tiempo de ocio y nuestros recursos personales a visitar ciudades que se han inspirado en nuestras celebraciones para orga-nizar en sus respectivas localidades fiestas análogas o similares a la “Fiesta Madre” que es la nuestra. ¿Cómo cuantificar la ingente labor de promoción de los valores históricos y arqueológicos de Cartagena que llevamos realizando tanto tiempo? -comenzamos doce años antes de que se constituyera la Fundación “Cartagena Puerto de Culturas”-.

A diferencia de lo que sucede en otras ciudades análogas de nuestro entorno, las Fiestas de Carthagineses y Romanos no surgen de los presupuestos e iniciativa municipales. La  inversión de nuestro Ayuntamien-to no se destina a la contratación de notables grupos musicales, encierros de toros, toneladas de tomate o promoción de los eventos... El meollo de las Fiestas lo aportamos los festeros con nuestro dinero, traba-jo, tiempo e ilusión.

Estimo que la inversión municipal no suele alcanzar ni el 15% de lo que nosotros invertimos en el año. Además de respaldar económicamente los actos organizados en el centro de la ciudad por el Consejo Cart-haginés, Senado Romano y Federación de Tropas y Legiones, la aportación del Ayuntamiento sirve para garantizar la seguridad ciudadana, la calidad de las infraestructuras empleadas, la limpieza de un campamento público… No creo que nadie en su sano juicio espere de nosotros que durante las Fiestas, después de participar en un acto o desfile, nos dediquemos a regular el tráfico haciendo detenciones a “punta de lanza” o a limpiar los urinarios públicos.

Agradeceremos que en momentos tan difíciles, nuestro Ayuntamiento continúe afrontando responsable y decididamente sus competencias e invirtiendo inteligente y solidariamente los recursos.

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