PERIÓDICO DE SUCESOS, TRIBUNALES y TRÁFICO DE LAS COMARCAS DEL CAMPO DE CARTAGENA Y DEL MAR MENOR                                                                         booked.net

Carlos Collado Mena ‘Persona no grata’

Organiza el centro asociado de la UNED en Cartagena un curso de extensión universitaria titulado ‘La transición eemocrática española, cuarenta años después’ (6, 7 y 8 de marzo de 2015) y he comprobado con tristeza que con el título: ‘El espíritu de la transición: ¿Qué queda de aquello en la política española?’, participa de este curso como ponente don Carlos Collado Mena, expresidente de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia.

Por mi edad, y como ciudadano de esta Región, siento la necesidad/responsabilidad de comentar ante personas de generaciones más recientes, algunos comportamientos relevantes de este político regional en relación con parte de sus administrados: los residentes en la comarca natural del Campo de Cartagena.

Cuesta imaginar qué impulsó a los gobiernos regionales de la época a considerar prioritarias las comunicaciones por autovía de la ciudad de Murcia con Alicante y con Andalucía, antes de acometer la comunicación por autovía con Albacete. Es decir, entre Cartagena y Madrid quedaba uno de los escasos restos de carretera nacional radial de doble sentido en la península, cuando ya se habían resuelto carísimas infraestructuras de comunicación que beneficiaban extraordinariamente la actividad comercial de las provincias de Alicante y Almería, en perjuicio de la comarca natural y puerto de Cartagena y -por extensión- de toda la Región de Murcia.

En momentos en los que el alumnado de centros educativos, situados entre el Ensanche y Santa Lucía, no podía practicar un deporte o salir a los patios para el recreo matinal porque el aire era irrespirable; la contaminación atmosférica de la ciudad de Cartagena “nos mataba”. Nuestra ciudad era una de las más contaminadas de España. No obstante fue prioritaria para D. Carlos Collado y sus consejeros, la contaminación del río Segura y a ello dedicaron sus esfuerzos.

En materia educativo-cultural fueron los tiempos de las enormes inversiones en la expansión universitaria de Espinardo (más de veinte mil millones de pesetas) y de la construcción de costosas (más de seis mil millones) infraestructuras en la ciudad de Murcia (auditorium, hemeroteca, filmoteca…), todas ellas con el añadido de ‘Regional’, lo cual significó que ninguna de ellas resultó gravosa para el presupuesto municipal de la ciudad que las albergó. Cuando era preguntado por ello en Cartagena, solía responder que también en nuestra ciudad se había construido un centro cultural -se refería al C. C. Ramón Alonso Luzzy-. Me parece importante que sepas/recuerdes, querido lector, que esta infraestructura (inaugurada en 1994) costó 150 millones de pesetas y sustituía a la añorada Casa de la Cultura de la que ya gozábamos diez años antes cuando fue cedida como futura sede de la Asamblea Regional.

En aquellos momentos se consolidan decisiones administrativas que obligan a los habitantes de la comarca natural del Campo de Cartagena a viajar a Murcia simplemente para transformar un vehículo industrial o para abrir un contenedor llegado a España a través de nuestro puerto. Es entonces cuando la Dirección Regional de Comercio (dependiente de la CARM) patrocina unos carteles publicitarios que en las carreteras de la Región anuncian el lema ‘Murcia, ciudad de compras’…

La degradación de la comarca de Cartagena en el ámbito industrial, militar, comercial y social fue la protagonista de una manifestación ciudadana que culminó con el incendio de la Asamblea Regional, el 3 de febrero de 1992 (primera vez que la población civil incendiaba en España un parlamento elegido democráticamente). Todavía -en el 2015- soportamos una injusta/tramposa ley electoral que establece circunscripciones electorales inferiores a la provincia -los votos de los ciudadanos de la región no valen lo mismo, según sea su procedencia-.

En la comarca se habían perdido tantos puestos de trabajo como en toda la provincia de Asturias. La minería, los astilleros, la industria química, incluso la política nacional de reubicación de fuerzas militares en España… los tradicionales pilares de la economía comarcal se habían deteriorado ante la indolencia/connivencia de responsables políticos regionales.

Quien protagonizó esta nefasta política para la ciudad capital legislativa y comarca natural del Campo de Cartagena, propició un empobrecimiento de los recursos económicos de nuestra zona y, por extensión, de toda la Región de Murcia (con la evidente excepción de su capital administrativa, por motivos obvios).

Académicamente no discutiré la probable invitación formulada por la organización a D. Carlos Collado, aunque dudo que la veracidad de los argumentos desarrollados en su ponencia sea de interés para los asistentes. Solo afirmo que los representantes políticos que con ocasión del curso de la UNED, lo acojan cordialmente demostrarán o desinformación o falta de aprecio por la verdad de lo sucedido en nuestro reciente devenir político.

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