Jueves, Octubre 19, 2017
   
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Condenados a dos años de cárcel por robar en el local social del Ensanche

El juez Álvaro Bellas dictó sentencia en voz nada más acabar las dos horas de juicio contra dos acusados de llevarse, en la madrugada del pasado 29 de diciembre, el material que tenía en el local social la Asociación de Vecinos Ensanche-Almarjal para las fiestas navideñas y diversos instrumentos y equipos informáticos del colectivo músico-multural Cartagena 1990. Los abogados defensores anuncian que recurrirán el fallo.

El resultado final del juicio, que se conociósobre las cuatro de la tarde, poco se podía augurar cuando comenzó con la existencia de un principio de acuerdo entre la fiscal y un abogado con respecto a uno de los acusados.

El hecho que se juzgaba fue un robo en el local social Ensanche-Almarjal sobre las cuatro de la madrugada y que descubrió una patrulla de la Guardia Civil al observar que un vehículo iba con el maletero abierto debido al elevado número de objetos que portaba. Uno de los acusados, de origen portugués, reconoció el robo en el juzgado de guardia, una confesión que le servía para aplicar la reducción de pena, alcanzando entonces un principio de acuerdo con la fiscal para dejar el castigo en un año de cárcel.

A priori, sólo quedaba por resolver si el acompañante era cómplice o desconocía que estaba participando en un robo. El acusado confeso le inculpó pero él proclamaba su inocencia. Su abogado, César Delicado, defendió que el principal acusado apareció en su casa de madrugada y le pidió ayuda para cargar su vehículo, sin explicarle los motivos, para lo que aportó el testimonio de los familiares que estaban con él en su domicilio de Santa Lucía. "Estábamos jugando al póker", dijeron. "No me di cuenta que había algo raro hasta ver a la Guardia Civil y entonces le dije que parase", explicó el imputado. La fiscal, por su parte, le consideraba participe. "¿Deja a su novia y a su madre en cuanto se presenta un amigo para decirle que le ayude de madrugada?", le preguntó. "", respondió. "¿Y no le preguntó al ver esos objetos?", volvió a cuestionar, recibiendo entonces un "no" como respuesta. La fiscal consideró que, aunque los objetos estuvieran en la acera, "sigue existiendo coautoría".



El portugués había declarado cuando fue arrestado que forzó la cerradura de la puerta y sacó los objetos. En el juicio dijo que encontró ese material en la acera.
Fiscal: ¿A qué hora ocurrió eso que se encuentran tantas cosas en la calle?
Acusado: Sobre las cuatro y media o cinco de la madrugada.
Fiscal: ¿Recogió antes o después a Francisco?
Acusado: Antes.
Fiscal: ¿Y por qué fue a su casa a esas horas?
Acusado: Porque estaba aburrido y sin sueño y sabía que él acostumbrada a estar despierto jugando a la consola. Le dije de dar una vuelta y cuando pasamos por allí le dije: Francisco, mira cuántas cosas hay en el suelo.
El juez Álvaro Bellas le preguntó entonces: "¿Por qué no le dijo esto al juez de guardia y ahora cuenta esta bonita película?". El portugués no respondió.

Los agentes de la Guardia Civil también explicaron que vieron el vehículo en la avenida Luxemburgo, en el polígono industrial Cabezo Beaza. "Nos pusimos a su altura varias veces indicándoles que parasen e intentaron echarnos hasta tres veces de la carretera. No hubo manera de pararlo hasta que chocaron contra un bordillo en Santa Lucía". Después el portugués salió corriendo, siendo alcanzado, mientras que Francisco no opuso resistencia alguna. El juez también intervino para preguntar: "¿Por qué van a más de 120 km/h a esas horas?" El acusado explicó que huía de la Guardia Civil porque no tenía dinero ni documentación en regla.

En en vehículo llevaban cajas con gambas y bombones, consevas, paquetes de leche, botellas de refrescos, cerveza, leche y aceite, paquetes envueltos para regalo y doce décimos de lotería. Sin embargo, hay otro material que no apareció. Un altavoz, un equipo de música, 10 jamones, garrafas de aceite, 300 juguetes pequeños, 200 bolsas de gusanitos, 385 chocolatinas, 15 estuches de bebidas, 11 cajas de bombones, una cafetera, tres centros de planchado, tres freidores y la máquina y bolas del bingo, según expuso la presidenta de la asociación vecinal, Ana de Haro, quien explicó que eran regalos para los niños, obsequios para concejales y los premios de una lotería familiar. Por su parte, el representante de la asociación musical detalló que les arrebataron dos ordenadores, dos grabadoras, un ordenador con grabador, pantallas, navegador, teclado, micrófons, copias de seguridad en CD, reporductores y diversos material de oficina, entre otros. Los acusados negaron ser los que se llevaron todo esto. "No habíamos hecho ningún viaje antes". El letrado César Delicado recordó que esos objetos no aparecieron en los domicilios de los acusados en el registro policial.

 


Finalmente, el juez anunció que iba a emitir sentencia. Explicó que al modificar su declaración, ya no servía e acuerdo con el portugués, al que condenaba a dos años de prisión. Impuso la misma condena a Francisco. "Es importantísimo que ambos fueron sorprendidos con los objetos en su poder y que el acto de disposición de los objetos es coautoría". Igualmente, recalcó que ambos reconocieron no tener enemistad alguna que justificase porque el portugués inculpó a Francisco. Explicó que la condena impuesta "es la mínima en este tipo de delito".

Juzgado: Lo Penal número 2 de Cartagena.


Delito que se juzga: Robo.


Acusados: Sergio J. y Francisco V.


Peticiones: la fiscal solicitó dos años de cárcel para cada uno, mientras que Matías Lafuente pidió que se cumpliese la pena pactada en el juzgado de guardia de un año para su defendido, "porque en todo momento se ha responsabilizado del robo y no ha cambiado su versión". Por su parte, César Delicado defendió siempre la inocencia de su representado y expresó que no existía prueba alguna que apunte a que conocía que estaba cometiendo un delito.


Sentencia: dos años de cárcel para cada uno más las costas y el pago del material no encontrado, valorado en 2.268 euros por la asociación vecinal y en 3.965 euros por la asociación musical, aunque esas cifras están pendientes de peritación. El Ayuntamiento se retiró al cubrir la compañía aseguradora los desperfectos en el local social.

 

 

 

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