Lunes, Septiembre 25, 2017
   
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Esperanza, defecto antesala de la mentira

La esperanza como “hábito infundido a la inteligencia y a la voluntad para ordenar las acciones” es una virtud; es un sentimiento positivo que mantiene la motivación cuando se ponen en marcha actuaciones para conseguir los objetivos. Pero también puede ser un terrible defecto, cuando se utiliza como falsa expectativa para aparentar que se hace algo, cuando en realidad no se está haciendo nada. En el ámbito de la política (supuestamente con objetivos definidos, temporalizados y presupuestados), inspirar esperanza fundamentada en nada y creerla, es un gran defecto porque deja de ser una virtud para convertirse en el deplorable vicio de la mentira.

Si alguien que padece una grave enfermedad tiene la esperanza de curarse sin buscar los medios y poner en marcha las acciones para superar la situación, se sitúa en el camino de la muerte; confiar solo en las palabras y no en las acciones reales, mata.

Pedro Rivera Barrachina, nuevo Consejero de Fomento de la CARM, en estos días deseaba infundir esperanza en Cartagena reiterando “la apuesta del Gobierno regional por el desarrollo económico de la ciudad con la dotación de grandes infraestructuras como la Zona de Actividades Logísticas (ZAL) de Cartagena y la llegada del AVE, inversiones rentables que tienen efecto multiplicador”. Señaló que “la Región será más fuerte con una ciudad y comarca de Cartagena más próspera, capaz de atraer inversión y crear empleo” y destacó que el Gobierno “mantiene una sólida estrategia a favor de la competitividad de la economía de Cartagena, cuya puesta en práctica está acompañada de un respaldo inequívoco y firme a todos los proyectos que promuevan su crecimiento económico y social”; y bla, bla, bla… Y de esto trata esta breve reflexión. Similares palabras han sido pronunciadas por Francisco Bernabé, Andrés Ayala, Pilar Barreiro, Pedro Antonio Sánchez o Ramón L. Valcárcel -entre otros-. ¡En Cartagena llevamos años escuchando ese tipo de declaraciones políticas!

Veamos acciones reales de los últimos años: se ha afrontado la construcción de una ZAL en Murcia, a 60 km del puerto marítimo lo que es un caso único en el Mediterráneo español. Vemos que la distancia entre Madrid y Málaga es de 415 km y el recorrido en tren entre ambas ciudades dura 2 horas y 40 minutos, vemos que el trayecto Madrid-Alicante es de 420 km y el tren invierte 2 horas y 20 minutos en su recorrido y finalmente observamos que el tren tarda al menos 5 horas en recorrer los 391 km del trayecto Madrid-Cartagena. Que no se ha deseado la llegada del AVE a la Región en el 2016, resolviendo el kilómetro y medio del racional bypass de Beniel, dando prioridad a un complejo acceso a la ciudad de Murcia (como si esta obra no se pudiera hacer después)… Vemos el enorme desajuste de unos presupuestos regionales insolidarios, injustos y -sobre todo- irracionales porque no soportan un mínimo análisis de la razón. Si no hacemos nada, el sentimiento de esperanza -mal orientado- puede conducirnos a la resignación frente al destino, a ponernos de rodillas ante la manipulación que espera destruir la capacidad para el compromiso.

Sr. Rivera, sus palabras hoy no infunden esperanza. Así que dispóngase a demostrarlas con hechos y acciones reales, para que pronto podamos considerar ciertas sus afirmaciones. De esta forma podremos comprobar que su honestidad es mayor que la de quienes le precedieron.

 

 

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