Miércoles, Marzo 29, 2017
   
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¡De cara a la pared!

¡Ponte ahora mismo de cara a la pared! Castigado, vete al rincón de pensar, reflexiona en lo que has hecho.

Los que tenemos cierta edad (no tanta) hemos escuchado alguna vez en nuestros tiempos de escolares estas célebres frases en el sistema educativo de los años setenta del siglo pasado.

Y me ha venido a la mente lo de reflexionar. Porque es necesario que reflexionemos sobre la sociedad que tenemos. Una sociedad que debería tener hoy remordimiento de conciencia. Porque el ser pobre, mata.

La pobreza energética, mata. Como Rosa, la mujer fallecida en Reus, sin suministro eléctrico, alumbrándose con una vela. Ironías de la vida, la misma vela que le daba luz es la que le ha quitado la vida.

Reflexiono sobre cuántas familias con niños, mayores, dependientes, trabajadores precarios, desempleados; en definitiva, personas, se encontrarán en esta situación. Sin dinero para pagar los recibos básicos. Sin derecho a la electricidad.

Y esto ya no tiene remedio, ahora toca buscar culpable. Que de poco le sirve ya a esta señora.
Pero lo que es innegable es que las compañías eléctricas ven pasar beneficio tras beneficio hasta límites estratosféricos. Pero al fin y al cabo las eléctricas son empresas y ya sabemos que el objetivo principal de cualquiera es obtener beneficios.

¿Pero, cómo se para esto?
Reflexionando, digo yo que todos esos señores y señoras que estaban hoy en el Congreso de los Diputados algo podrán hacer. Se supone que todos buscan lo mejor para todos. O no.
Pero ¡qué estupidez!

Si sólo hablan en los medios de la descortesía de los que no aplauden al monarca, que si algunos no han ido vestidos apropiadamente o que si había una bandera a la que le sobraba un color ( concretamente el morado).

Estos señores diputados (y señoras diputadas, que haberlas haylas, como las meigas) tendrían que hablar con menos grandilocuencia de España y más de los ciudadanos. Porque son esos ciudadanos los que les han puesto ahí, con sus votos diversos a cada partido, pero TODOS están ahí por nosotros, los votantes.

Incluso la señora de Reus habrá votado. Y por dos veces en seis meses.
Pero ella se ha muerto y los señores diputados y diputadas deben reflexionar.

Reflexionar sobre este sistema que no protege a los más débiles. Porque no elegimos ser pobres. Lo eligen ellos, y nosotros los elegimos a ellos. Sencillamente, que se busque la forma de que las empresas de suministros básicos le devuelvan a la sociedad un poco de sus beneficios. Sólo un poquito. En plan simple: si gana 100 que se queden con 98 y ese 2 restante que lo gestione los servicios sociales de cada municipio. Y que se emplee en quien lo necesite. Pero nunca más una muerte por pobreza energética. Que cumplan con lo estipulado en los contratos, que los excedentes del beneficio acordado por convenio, reviertan en las personas que no pueden pagar los suministros.

Eso es un principio de solidaridad, que contemplan nuestras leyes pero que no llevan a cabo nuestros políticos.

Pero claro ,eso es una utopía. ¿Quién va a pensar que los políticos están para velar por el bienestar social? Estamos hablando de unos gobernantes que no escuchan. En Reus no han escuchado al colectivo de Bomberos en Barcelona que ya habían alertado de que el 70% de los incendios domésticos tiene su origen por la pobreza energética. Y claro, tiene que morir alguien para tomar conciencia.

Pero tranquilo todo el mundo. Esto es como el niño refugiado muerto a la orilla del mar. Lloramos unos días, y a olvidar. Porque esa es otra, no tenemos memoria. Ni vergüenza tampoco.
Los ayuntamientos poniendo las luces de Navidad, los centros comerciales llenos de adornos, y los ciudadanos preparándose para gastar. Un informe vaticina que este año cada español se gastará un 4% más en esta campaña navideña, en regalos, comidas y viajes. No tenemos conciencia.

O sí. Por eso me permito compartir esta reflexión.
Y espero y deseo, que algunos políticos, grandes empresarios, banqueros y todos los que en alguna medida influyen en que los ciudadanos tengamos una vida digna, reflexionen. Que se pongan de cara a la pared, como niños castigados que no merecen volver a relacionarse con sus semejantes.

Mucho me temo que más de uno debería quedarse siempre de cara a pared porque llevan mucho tiempo dándonos la espalda.

 

 

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