Lunes, Mayo 29, 2017
   
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Entre buitres y Siberia

Hace unos días que nos enteramos del informe de la ONG Intermon Oxfard confirmando lo que ya muchos teníamos claro, sin informe ni nada, sólo mirando al espejo y observando al vecino. Desigualdad, reparto injusto de la riqueza, precariedad de los trabajadores. Sólo hay una palabra para describir el sentimiento que esto produce: indignacióin.

Indignación para la inmensa mayoría que está en el lado equivocado de la balanza; los tres privilegiados que acumulan la misma riqueza que todos los habitantes de Cataluña y la Comunidad de Madrid juntos, éstos no se van a quejar. Nos quejamos los trabajadores que hemos visto reducir nuestros salarios en un 25% desde el año 2008. Peor aún, quién no tiene trabajo. También se indignan las familias, que al tiempo que ven descender ingresos, observan que su deuda aumenta hasta un 10%. En este país tenemos el “honor” de ser los segundos de la Unión Europea en el ranking del Estado más desigual; y los mayores responsables son los gobernantes. Esos que nos quieren meter en la cabeza, a base de repetirlo en los medios cada vez que pueden, que la recuperación económica ha llegado para quedarse. Estos datos deben de ser tan “micros” que van a tener que implantar un nuevo Grado en Óptica en la educación de Formación Profesional de este país ( si no se la cargan antes, dicho sea de paso).

Y es que, por más que nos esforcemos, somos muchos los que no lo vemos nada claro. La cuesta de enero asciende a la categoría de "Indefinida", calificativo que alguna vez tuvieron los contratos de trabajo. El recibo de la luz y del agua es sólo apto para bolsillos privilegiados. Lo de cenar a la luz de las velas ya no es sólo por romanticismo. Es por Pobreza Energética, aunque algunos no quieran verlo. A algunos le vendrían bien unas gafas para ver lo que hay a su alrededor. Y Luz, más luz para los “lumbreras” que recaudan los impuestos centrados en las rentas del trabajo y se les olvida las rentas del capital, ese principio de solidaridad para que el que más tiene pague más que el que menos tiene, haciendo una economía desigual que se basa en la distribución injusta de la riqueza. Así estamos, mientras casi la mitad de la población ve reducida su riqueza en un 33%, las tres personas más ricas del país la ven aumentada en un 3%.

Y otros aprovechando la ocasión cual ave carroñera, sobrevolando la miseria, y cuando le llega el olorcito a muerte se ceba con el pobre que no puede defenderse ya de sus garras, sabiéndose ganador en esta batalla, porque encima tiene la garantía de que nadie más fuerte le reduzca en su fuerza destructora.

Así no hay manera de ganar la guerra, si en plena ola de frío siberiano aprovechan las eléctricas para subir sus tarifas, y encima , aparece un Ministro justificando la medida y anunciando que el recibito subirá 100 euros al año, unos 7 u 8 euros al mes. El caso es que los grandes no paran de ver crecer sus beneficios y la gente, sin necesidad de ola de frío, tienen congelados los ingresos. Teniendo que decidir si se da al interruptor no vaya a ser que el próximo mes a más de uno le de un infarto por la factura. A este ritmo de subidas astronómicas van a tener que poner en sus recibos el lema “Peligro, la luz es perjudicial para su salud” o “Recuerde, la luz mata”. Como en las cajetillas de tabaco, al fin y al cabo, también es verdad.

Y lo que también es verdad, es que la ciudadanía debemos hacernos escuchar ante estas situaciones. Estamos hartos de ver cada vez más casos injustos, tanta precariedad a nuestro alrededor y, por otra parte, tanta resignación. Estamos entre buitres y Siberia. Igual es la hora de movilizaciones para reclamar nuestros derechos. Porque la Vivienda, y qué ésta sea digna con sus suministros básicos de luz y agua, es un Derecho, aunque a algunos se les olvida.

Y tampoco estaría nada mal, que cada ciudadano con sus serias dificultades para sobrevivir día a día, estuviese atento a los congresos que van a celebrar el Partido Popular y Podemos el próximo mes de febrero. Es muy sencillo,sólo hay que observar y escuchar los discursos en el fin de semana del 10 al 12, en Madrid. Que cada uno saque sus conclusiones sobre quienes están de parte de las grandes élites , y quienes están al lado de las grandes personas invisibles de este país. Es nuestras manos está el equilibrar la balanza de la pobreza energética apoyando con nuestras voces en las calles a los que están en las instituciones intentando cambiar las cosas. Unidos contra la desigualdad. Mucha calle de los de abajo para que los de arriba no nos olviden. Mucho por hacer, en la calle y en las instituciones.
Para que los buitres se congelen en Siberia, pero que los demás podamos vivir con dignidad.

Como dice la gran pensionista Paquita, que nos asombró en el programa de La Sexta Noche, igual tenemos cierta edad, “pero no somos Gilipollas”.

 

 

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