Lunes, Agosto 20, 2018
   
Texto

‘Un viaje sin billete de vuelta’

Adriana Vázquez, una joven de 25 años de edad (“pronto cumpliré los 26”), se ha dirigido a este diario para mostrar a los lectores su experiencia en Dinamarca, donde lleva residiendo tres años.



“En 2015 me encontraba finalizando mi grado en Derecho y en vez de estar feliz y orgullosa de mis logros, estaba agobiada y preocupada. La situación laboral en España no estaba para tirar cohetes, además de pensar que, en el mundo del Derecho, o eres muy bueno o tienes enchufe para entrar en un bufete, o te llenas de valentía para tirarte al mundo de los autónomos. Además, que necesitaba el Máster de la Abogacía para poder ejercer, y este, tenia un precio considerable.

A todo esto, se le sumaba el miedo que tenía ha haberme equivocado de profesión. No tenia claro, a esas alturas, que ser abogada fuera lo que quería.

En este punto todo el mundo me pregunta lo mismo, ¿por que no lo dejaste? Y mi respuesta también es la misma. Por que lo había empezado.

En ese momento tenía la creencia de que no terminar algo, era un fracaso, ahora ya no lo creo.

Cuando terminé el grado, ya había enviado un montón de currículums para cualquier tipo de trabajo, para al menos, poder pagarme un máster que me gustará más. Me rechazaron en todas las ofertas de trabajo.

En ese punto ya me imaginaba viviendo con mis padres otra vez y sin trabajo. Pero tuve la idea de empezar a buscar una familia en Dinamarca para hacer un au-pair. ¡Y funciono!

En menos de 48 horas una familia se puso en contacto conmigo, y querían que fuera un fin de semana para conocerlos. Tras un primer contacto, acepte, y ha mediados de agosto me mude a Dinamarca.

El choque cultural fue muy grande. Los primeros meses fueron totalmente de adaptación. Solo por los horarios ya fue un cambio radical.

Los daneses se levantan a las 6:00 de la mañana y normalmente empiezan a trabajar entre las 7 y las 8 de la mañana. Las jornadas de trabajo son continuas, y paran solo para comer a las 12 del mediodía. Las jornadas son de 7 horas y media por día, es decir, 37 horas a la semana. A las 17 horas de la tarde, casi todas las tiendas están cerradas, a excepción de los supermercados que cierran entre las 9 y las 10 de la noche.

Lo que peor llevaba era lo de las tiendas. Cuando tenia tiempo libre no podía ir a dar una vuelta por el centro, por que estaba desierto.

Otro factor que choca mucho es el meteorológico. El invierno es muy duro, no por el frío, sino por las pocas horas de luz. El sol sale casi a las 9 de la mañana y a las 16h de la tarde ya se pone. Además, no hace sol, casi siempre llueve o está nublado. Así que es bastante deprimente, sobretodo si eres español y estas acostumbrado a los días soleados. Después del primer invierno aprendes a valorar los días soleados.

Gracias a trabajar de au-pair, estaba acostumbrada a escuchar danés a todas horas, y sobretodo con la niña, que no hablaba inglés y teníamos que entendernos. Gracias a ella mejore mucho en solo 9 meses. También conocí el sistema educativo danés, como enseñan a los niños y los forman para ser personas con decisión y libres sin estar limitados por lo que se les da mejor o peor.

Su cultura y el sistema que tienen establecido me gusto mucho, y decidí quedarme a estudiar un AP Degree en Marketing.

La educación es gratuita así que el dinero no era un impedimento, pero igualmente tenia que encontrar un trabajo, porque vivir en Dinamarca no es barato y los ahorros se van en un abrir y cerrar de ojos.

Por suerte encontré un trabajo para estudiantes, lo que se conoce como ‘student job’ en una tienda online que acababan de abrir en el mercado español. Un student job normalmente son 12 horas a la semana, así que se sigue teniendo tiempo de estudiar e ir a clase.

Esto puede sonar a que es fácil encontrar trabajo, pero no lo es, es bastante difícil encontrar un trabajo sin hablar danés. Además, el gobierno danés se esta posicionando de una forma bastante dura contra los inmigrantes y cada vez es más difícil integrarse.

En este tiempo, no solo he aprendido una lengua y me he formado en otra materia, si no que mi forma de ver las cosas a cambiado bastante.

Antes era una persona que los cambios me asustaban un montón, y ahora veo los cambios como algo positivo y una forma de aprender otras cosas. Intento ver las cosas con la mente abierta. Gracias a que he conocido muchas personas de otros países he podido conocer otras formas de ver las cosas, no todos entendemos las cosas igual, ni interpretamos una situación igual.

Y algo muy importante, ahora soy feliz; no por estar en Dinamarca, sino por que me siento realizada, y no tengo miedo a lo que vendrá.

¿Quieres saber más sobre Dinamarca? Puedes visitar mi blog en www.adriana-vazquez.es










 

 

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