Viernes, Enero 19, 2018
   
Texto

Ecos de un “te quiero”©

(del Poemario: “Los te quiero que no se dijeron…”)

De tu mano invisible me dejo llevar
arrastrado de los reflejos jaspeados
en el lienzo imposible que conforta mis sentidos;
de ese mar silente que marcha y regresa
como los recuerdos
que van lamiendo los días y las noches
inventando otra vida, irreal y mágica,
donde todo es posible,
donde la vida nunca se acaba, y la muerte…
… ya murió.

De tu cuerpo imaginado
los colores son tus venas y olas tus sonrisas;
de tu cuerpo moldeado por los sueños,
por los cantos marineros y los llantos verdaderos,
por los silencios que fueron dejando
los anhelos, ecos de tantos te quiero.

Sigo improvisando amores
con sabor a sal –todos los días-;
amores de sirenas jugando con nereidas
que se pierden en los murmullos
del viento calmado al llegar la noche
que se sabe bella…
… estrellada.

De tu mano invisible me dejo llevar
sintiendo la caricia y la respuesta;
la verdad certera de una vida
en la quietud de un instante;
la belleza prendida en la estela
que dejó el beso aquella tarde
vestida de despedida..

©Jpellicer

 

De noches y olvidos©

Absorto entre los sonidos del silencio,
dejándome llevar por los mundos desconocidos del alma,
me pierdo en las noches donde callan los malditos;
donde mueren los sueños enfrentados a sus quimeras,
y donde la voz dejó de importar para siempre.

Sueñan los proscritos con volver
pidiendo sentir en su piel arrugada de injusticias
los abrazos que faltaron en aquella calle
donde sólo había noche;
sueñan los proscritos de la vida y del amor
que creyeron morir y murieron,
que vivieron a lomos en la certeza de su esperanza
guardando entre sus manos las lágrimas
que no encontraron el momento justo para brotar.

En las calles de las noches…
vuelven a nacer todos los soñadores.

Dejándome llevar
inventado en los personajes de las historias del pasado,
mis pasos nómadas, como sin dueño,
de nuevo escapan libres sin rumbos fijados
sin tiempos, sin prisas…
en la tierra clavados.

En esta noche gélida y serena,
donde nace y se refugia la pena,
donde se escucha el murmullo del adiós
muriendo un poco más la esperanza
del solitario que camina abrazado a su condena;
en esta noche de dulces sueños,
donde sin verte te llevo y te siento;
en esta noche perfumada de nada que todo lo llena,
que vence mi tormento…

Noche negra que arrastra mi alma como ajena
…más allá del firmamento.


©jpellicer

 

 

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