Jueves, Abril 09, 2020
   
Texto


El poema de la semana

Las sonrisas del mar©

(a la memoria de las victimas del terrorismo de ETA)



Que el tiempo nos lleve
más allá de las estrellas,
que rompan los días su traje de luz
y las noches pierdan la frialdad de sus soledades;
que las voces ya no sirvan
y los abrazos –huecos- sientan
los vacíos de todos los silencios
encontrando por única respuesta
una lágrima escapada y confundida
en la mueca de la vergüenza.

Que las penas busquen otro refugio
donde duermen los mares,
y que los miedos queden en la tierra
quemada por el fuego del odio
prodigadas por las cómplices miradas;
en los paredones de cada esquina,
en los sueños perversos y sangrientos
que acunaban la rabia en los inocentes corazones.

Marchan las penas y con ellas todas las esperanzas
construyendo la historia del hombre;
haciendo grandes los desconsuelos
y más pequeños los sueños
que ya  marchan vencidos sin rumbo ni destino.

Oye este silencio que va dejando la sombra
que avergonzada va desapareciendo en la calle sin final,
escucha las penas que no sabe pronunciar
y mézclate con su muerte si puedes, ¡que no podrás!,
porque tu lo hiciste antes.
Vagan las sombras buscando una razón
que consuele y aplaque su eterna e injusta soledad.

El mar que no vemos
espera a los hombres que ya no son,
a los que cerraron los ojos creyéndose dormidos,
allí, en aquél inexplicable mundo, esperan las sombras perdidas,
allí, quedaran para siempre las ganas de haber podido robar
a un nuevo segundo una nueva sonrisa.

… No pudo ser,
y el mar que no vemos
se hizo grande en la fría mañana del adiós
con todas las que se perdieron.


Jpellicer©

 

Ecos de un “te quiero”©

(del Poemario: “Los te quiero que no se dijeron…”)

De tu mano invisible me dejo llevar
arrastrado de los reflejos jaspeados
en el lienzo imposible que conforta mis sentidos;
de ese mar silente que marcha y regresa
como los recuerdos
que van lamiendo los días y las noches
inventando otra vida, irreal y mágica,
donde todo es posible,
donde la vida nunca se acaba, y la muerte…
… ya murió.

De tu cuerpo imaginado
los colores son tus venas y olas tus sonrisas;
de tu cuerpo moldeado por los sueños,
por los cantos marineros y los llantos verdaderos,
por los silencios que fueron dejando
los anhelos, ecos de tantos te quiero.

Sigo improvisando amores
con sabor a sal –todos los días-;
amores de sirenas jugando con nereidas
que se pierden en los murmullos
del viento calmado al llegar la noche
que se sabe bella…
… estrellada.

De tu mano invisible me dejo llevar
sintiendo la caricia y la respuesta;
la verdad certera de una vida
en la quietud de un instante;
la belleza prendida en la estela
que dejó el beso aquella tarde
vestida de despedida..

©Jpellicer

 

De noches y olvidos©

Absorto entre los sonidos del silencio,
dejándome llevar por los mundos desconocidos del alma,
me pierdo en las noches donde callan los malditos;
donde mueren los sueños enfrentados a sus quimeras,
y donde la voz dejó de importar para siempre.

Sueñan los proscritos con volver
pidiendo sentir en su piel arrugada de injusticias
los abrazos que faltaron en aquella calle
donde sólo había noche;
sueñan los proscritos de la vida y del amor
que creyeron morir y murieron,
que vivieron a lomos en la certeza de su esperanza
guardando entre sus manos las lágrimas
que no encontraron el momento justo para brotar.

En las calles de las noches…
vuelven a nacer todos los soñadores.

Dejándome llevar
inventado en los personajes de las historias del pasado,
mis pasos nómadas, como sin dueño,
de nuevo escapan libres sin rumbos fijados
sin tiempos, sin prisas…
en la tierra clavados.

En esta noche gélida y serena,
donde nace y se refugia la pena,
donde se escucha el murmullo del adiós
muriendo un poco más la esperanza
del solitario que camina abrazado a su condena;
en esta noche de dulces sueños,
donde sin verte te llevo y te siento;
en esta noche perfumada de nada que todo lo llena,
que vence mi tormento…

Noche negra que arrastra mi alma como ajena
…más allá del firmamento.


©jpellicer

 

   

La fascinación de Vivir

Hoy no quiero cantar al amor;
no quiero mirar, ni tampoco pensar
ni soñar ni escuchar otra palabra
que en la frialdad de un silencio
se convierta en dolor.

No quiero sentir el día viviendo ante mí:
buscándome, hallándome, llevándome…
ni destellos de colores
nacidos juguetones de ese manantial
de sonrisas, que es verdad desconocida.

Hoy no quiero arrastrarme por el fango sin mancharme;
no quiero el consuelo del abrazo lastimero;
no quiero construir lo que imagino
para quedarme colgado en el horizonte de un solo dueño;
no quiero la mirada que se esconde tras un lamento,
ni la llamada que ya suena a otra despedida.

Quiero parar y quiero llorar;
quiero sentir como ahoga la tristeza
y de ella no me quiero separar;
quiero saber todos los porqués
y también quiero llegar a entender lo que nunca se escribió
habiendo nacido en otro corazón.

Momentos también de ternura,
que invitan a sentir y sentirte,
que recuerdan la grandeza de nuestra fragilidad,
la bondad escondida en esa mirada perdida;
el milagro de la vida, que aún callado y por la pena atravesada,
nos mira, regresando con otro mañana;
instantes únicos para perderse en las eternidades,
para volver a sentir la frescura de la lágrima cautiva,
el sabor de la distancia,
el color que nos separa;
instantes de magia construidos de silencios que todo lo callan;
instantes que nos hablan sin palabras y nos dicen… ¡¡Vive!!.

(jpellicer)

 

Lo que quise ver ©



En ese silencio regalado
en el proscenio imaginario de la emoción,
- tiempo impreciso hijo de la nostalgia -,
se van amontonando remembranzas
que perdieron sus aromas y colores.

Confundida, cual barco a la deriva,
la mirada queda entre susurros ajenos
como buscando caras y manos,
cuerpos a los que rodear de abrazos
huidos del corazón.

Paisajes que atrapan e inventan
figuras que entre risas,
y vestidas con el color de la bruma,
el que todos conocen y nadie vio,
se van alejando otro día
dejando, indelebles en la memoria,
estelas que saben a regresos.

Se acaba el día y con él el momento;
se apaga la voz sin callar el lamento;
ya se marcha el día, ya perdió su color;
llega la noche revestida de magia
llevando envuelta en su negrura
otra respuesta, acaso otro sueño
construido de renovada ilusión.

@ (jpellicer)

   

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