Miércoles, Octubre 23, 2019
   
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'¿Falta de respeto a los vecinos?: episodio 2'

Lo de los retrasos en la sanidad pública ya parece un mal crónico. Ya no me refiero sólo a las listas de espera, sino más bien cuando nos toca ir a una consulta. En ocasiones el tiempo que se pierde es exagerado.

Un servidor es de los que tiene el 'gatillo rápido' a la hora de pedir las hojas de reclamaciones, pues pienso que es la mejor forma de que se enteren los 'de arriba' para poner soluciones. Me sería muy difícil cuantificar cuantos de estos 'papelicos' he presentado. En algunas ocasiones me consta que han tenido efecto y que algún área ha sido reforzada, pero en la mayoría de ocasiones dudo de su efectividad, aunque también puede ser que la responsabilidad no sea sólo de los 'generales' y que también en ese saco están metidos los 'soldados'.

Lo que no es de recibo es el tiempo que pierden muchos ciudadanos en bastantes ocasiones en la consulta del centro de salud o cuando acuden a un especialista. A veces, me consta porque lo he sufrido, antes de que se cumpla la hora de comenzar ya se lleva un gran retraso. Valga el ejemplo de que recientemente acudí a una consulta en el hospital del Rosell donde todos salimos entre hora y media y dos horas después de la hora a la que nos habían citado.

Si vamos a la esencia de una cita, el que la pone es el primero que debe cumplir con ella. Eso se llama respeto hacia los demás. Si el motivo es que hay muchos pacientes y que se 'amontonan' para evitar que aumentan las listas de esperas, pues habrá que contratar más médicos. Y si es otro, pues habrá que actuar en consecuencia.

A nadie le gusta esperar tanto, ni a los que están trabajando (he visto algún caso que ha generado episodio de ansiedad) ni a los que están jubilados, entre los cuales hay bastantes que siguen con obligaciones, como recoger a los nietos del colegio.

Creo que hay soluciones, como en todo en esta vida, para evitar esos trastornos, pero lo mismo resulta que estoy equivocado y que todo está 'ferpecto'.

 

Episodios de falta de respeto a los vecinos (I)

Las juntas vecinales siguen sin constituirse, lo que conlleva que las ayudas económicas que inyectan a muchos colectivos que organizan fiestas y actividades culturales están sin definir y, consecuentemente, sin aportar, con lo que hay casos en los que vecinos han tenido que poner dinero de sus bolsillos.

Esto último es algo que nunca debía producirse en el municipio de Cartagena y que nos consta que ya ha sufrido alguno. Estamos hablando de personas que no tenían necesidad en dedicar su tiempo y esfuerzo en pos de ofrecer propuestas de ocio y de cultura a sus vecinos, pero que lo hacen. No es justo. Además, estas ejemplares personas ahorran dinero al Ayuntamiento, tanto porque son colectivos y no funcionarios la mayoría de los que abren y gestionan locales sociales. También por la organización de unas actividades lúdicas que en otros municipios vecinos (Torre Pacheco, La Unión y la mayoría de España) son los consistorios los que se encargan de organizar. Aquí aportan una subvención y se ahorran las (costosas) horas de empleados públicos.

Una vía de las ayudas a las asociaciones y a las comisiones de fiestas llegan por las juntas vecinales, pero resulta que actualmente están sin constituir. Hubo elecciones en junio y publicamos en este diario, porque así nos lo dijeron, que en septiembre estarían formadas. No fue así. Tampoco en octubre. El tiempo pasa y las juntas vecinales de la legislatura anterior siguen sin celebrar sus sesiones de cierre y, mucho menos, se activan las nuevas. Entre los motivos por los que no se forman, escuchamos del empate a votos que hay en La Palma, lo de las diferentes listas presentadas por los seis concejales socialistas ahora no adscritos y por el PSRM-PSOE (hay un 70% de coincidencia), de que si no hay partido no se pueden tener representantes en las juntas vecinales... ¿Por qué no se agilizó todo antes de la expulsión definitiva de los ediles socialistas? No me vale que fuese verano. Además, los presupuestos municipales siguen sin estar aprobados.

En absoluto digo que se salte la ley. Me vengo a referir a que éste es un asunto que, por respeto a aquellos que realmente demuestran vocación de servicio (sin cobrar) hacia los demás, hay que solucionar por la vía de una necesidad apremiante. No fue así y así estamos. 

¿Quieren los políticos cartageneros ser los que organicen fiestas y otras actividades de ocio en barrios y diputaciones? No creo que quieran ese berenjenal. Todo los gobiernos que han pasado se han quedado con lo 'bueno' (los impuestos) y no siempre han correspondido con 'servicios', y de ahí lo del famoso 'centralismo cartagenero' tan dañino como el 'centralismo murciano'. Sí digo que si se tiene un municipio de tantos kilómetros cuadrados y tantos núcleos de población hay que saber corresponder, y si no se sabe, pues se segrega algún nuevo ayuntamiento (se hace en otras provincias), se crea la figura de la Entidad Local Menor (mi favorita) o, al menos, se dota de más autonomía y mayor presupuesto a las juntas vecinales.

Lo que no tiene vuelta de hoja es que el vecino tenga que meter la mano en su bolsillo teniendo gobernantes y cuando ya paga a su tierra regalando su tiempo. Es mi opinión de esta situación, pero lo mismo resulta que estoy equivocado y todo está 'ferpecto'.

 

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