Lunes, Noviembre 19, 2018
   
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¿Por dónde viene el tren?

AVE por arriba, AVE por abajo, AVE para arriba, AVE para abajo… AVE que no llega y ya se acumulan años de espera. Sin embargo, la Alta Velocidad no es un medio popular de transporte (de barato, nada), es más bien un servicio para el mundo de los negocios. Partiendo de la base que la Región de Murcia debería estar en la familia AVE española desde hace tiempo, lo que no entiendo es por qué no se ha trabajado también en el sector de los transportes ferroviarios por mejorar las comunicaciones para la mayoría de los mortales, es decir, para los que no se pueden permitir desembolsos generosos. Me cuentan que existe un tren híbrido que, utilizando la (todavía inacabada) variante de Camarillas y electrificando el tramo Cieza-Albacete, reduciría bastante el tiempo que se emplea en recorrer sobre la vía el trayecto entre Cartagena y Madrid. Encima, los billetes son más asequibles para la economía general. Si es así, ¿por qué nuestros políticos no le dan preferencia a esta opción?  Además, creo que iría directo, pues el AVE ampliaría su kilometraje para enlazar con la línea Alicante-Madrid. Menos tiempo y más barato. Bajo esos condicionantes, cualquiera le daría prioridad sin dejar de pelear por el AVE. Son cuestiones tan simples que seguro que llega un político y te explica que lo sencillo es menos viable. La política es así. Otro tema está en las cercanías regionales. Los que las utilizan las sufren y los que no recurren a ellas ni se barajan subirse a estas locomotoras. ¿Para cuándo trenecitos del siglo XXI? Reconozco que no soy usuario habitual de la vía y que me guío mucho por los comentarios que me llegan al oído (lo segundo influye en lo primero). Aunque claro, lo mismo estoy equivocado y todo está ‘ferpecto’.

 

El tamaño de las movilizaciones

El jueves fue de protestas en la calle. Padres de alumnos del colegio San Cristóbal, vecinos del arco sur del Mar Menor y del comité de empresa para reclamar la reforma de la estación del tren y más inversiones. Entre todos no llegaron a trescientas personas. Por contra, el fútbol moviliza este fin de semana a miles de personas.

En absoluto voy a poner en un lado de la balanza el deporte y en otra las causas sociales, en absoluto. Cada uno tiene sus argumentos y una cosa no tiene que ir en detrimento de la otra. Sí quiero referirme a que el problema no es capacidad de movilizarse, sino de voluntad y que en esta tierra todos nos apuntamos a una fiesta pero preferimos, por regla general, que a la lucha vayan otros.

Aprovechando la coyuntura de contrastes de esta semana, con este panorama creo que merecen un reconocimiento todas aquellas personas del movimiento vecinal, que se van al frente por el bien de las personas de su entorno pese a que muchos de éstos no se enrolan en la tropa. Sin ellos muchas quejas quedarían en barras de bar y tertulias fugaces. La pena que me da es que esa generación de vecinos inquietos por su entorno no está encontrando un relevo generacional, para suerte de nuestros políticos del futuro.

Así lo veo, aunque quizás pueda estar equivocado y resulta que todo está ‘ferpecto’.

 

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