Lunes, Mayo 21, 2018
   
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La desidia institucional gobierna Alumbres

Para mí no cabe duda de que el último mandato municipal, tanto del ayuntamiento de Cartagena como de la Junta Vecinal de Alumbres, van a pasar a la historia como la más desastrosa para el pueblo.

Nunca antes se habían abandonado las necesidades del lugar con tanto desdén, nuestros representantes hasta no hace mucho siempre estuvieron al tanto del mantenimiento de lo conseguido y de la reivindicación permanente de las necesidades puntuales de la población.

Hace unos días nos enteramos de que se había cortado el agua a las zonas verdes del Zaraíche, como si de pronto, esta parte del pueblo se hubiera escindido del resto, y careciera de los mismos derechos que las demás zonas verdes del pueblo. He oído decir que es que a alguien se le ha encendido la bombilla y pretende hacer un parquin en las cercanías del campo de fútbol, y la verdad, en este pueblo todo es posible, si tenemos en cuenta en manos de quien está la administración de nuestros escuálidos recursos.



Pero no nos equivoquemos, que ésta no es la única hazaña que ha realizado el actual Ayuntamiento de Cartagena, con la inestimable colaboración de la Junta Vecinal de Alumbres, porque hay muchos más asuntos de los que “está pasando”, desde hace mucho tiempo como si no fuese con ellos.

En las últimas semanas de marzo se ha llevado a cabo la poda de árboles del Paseo del Malecón y creo que debería de haberse realizado entre diciembre y febrero, además de que se ha utilizado un solar del Zaraiche como vertedero, y no es fácil entender éste destino.

Desde hace varios años vengo pidiendo que se cambien los nombres de las calles del pueblo que recuerdan a reconocidos franquistas, y que se retire el monolito con que se homenajea al fascista más conocido del pueblo, Antonio Pérez García, que hay en zona pública del Cementerio Municipal de Alumbres, pero nunca se han dado por enterados los actuales mandatarios municipales.

En cuanto se refiere al campo de fútbol y la SFC Minerva son muchas las reivindicaciones pendientes y que son abordadas con la misma indiferencia que las demás, concernientes a las calles y barrios del pueblo.

No sé por qué, pero este año la SFC Minerva no ha recibido ayuda de la Junta Vecinal, y creo que una de las razones es que las convocatorias no se hacen públicas.

La deficiente iluminación del campo de fútbol se ha mencionado en innumerables ocasiones, pero es como si nunca se hubiese dicho nada.

La SFC Minerva carece de cantina, mientras que la que hay desde hace décadas es de uso exclusivo de los dirigentes del fútbol base, y lo mismo sucede con la megafonía que está ubicada en el despacho del Sr. Reverte, por cierto, el único directivo del fútbol alumbreño que tiene despacho propio.

Lo que debería ser Museo del Fútbol Alumbreño está en un lugar inadecuado, al que no tienen acceso los aficionados. Hace tiempo se pidió el cambio de ubicación.
En El Secante no hay marcador como en la mayoría de los estadios, y no parece que haya mucha intención municipal por instalarlo.

Inmediaciones del Campo de Alumbres El Secante
En la fachada principal del Secante hay una placa de metacrilato con el logotipo del Ayuntamiento, en la que se ignora la existencia de la SFC Minerva, porque solo se hace mención de la Escuela de Fútbol y el CD Minerva. Tampoco parece que este pequeño desprecio a la SFC Minerva les haya quitado el sueño.

Desde hace dos años está desmantelado el monolito que se levantó en 2009 en memoria de todos los protagonistas del Fútbol en Alumbres, pero parece que al Ayuntamiento de Cartagena y la Junta Vecinal de Alumbres les resbala. Para restaurar el Monumento al Procesionista en Cartagena no hubo ningún problema, ni falta de recursos económicos, es solo un ejemplo, de que hay solo para lo que ellos quieren.

Pero no pasa nada, en este país no dimite nadie, y menos quienes están sustentados, contra viento y marea, por grupos de personas que se contentan con que de cuando en cuando, se acuerden de actuar de conseguidores de ayudas para las procesiones, acompañarlas con cara seria y compungida, y asistir a misa periódicamente a pedirle crédito a Dios, con eso, parece suficiente para ser bendecidos y respaldados.

 

¿Cabezas de turco? No, gracias

En estos días en los que se habla mucho de juezas, imputados, acusados y responsables estaría bien abogar por las soluciones y no por la búsqueda de la cabeza de turco de turno. Señalar al sector agrario como único culpable de la situación del Mar Menor es olvidar que también tienen consecuencias ambientales en la misma la navegación marítima, el incremento de la industria en el entorno, el crecimiento demográfico y las actividades relacionadas con el turismo y ocio o la actividad inmobiliaria.

Criminalizar solamente a este sector es olvidar que la agricultura de nuestra Región está sometida a controles y cumple con la normativa y con los requerimientos de la Ley. También que son muchos los agricultores que han puesto en marcha medidas, investigaciones e innovaciones para solucionar el problema de la laguna. Sin ir más lejos desde la Cátedra de Agricultura Sostenible se están haciendo estudios (todos ellos sin ayudas oficiales) de desnitrificación y eliminación de salmuera lo que ayudaría a la conservación de la laguna y al mismo tiempo garantizara la sostenibilidad de la agricultura ya que el agua sería idónea para regadío.

Es precisamente el sector agrícola el que ha abogado por una ley integral del Mar Menor elaborada con más rigor y unas miras más amplias, que proteja a la laguna implicando a todos los sectores productivos presentes en la zona y no solamente a unos pocos. Culpabilizarlos solo a ellos es olvidar que detrás de cada uno de ellos hay familias, trabajadores y empresas que viven de una agricultura que en nuestra Región representa gran parte de la economía y que se consolida desde hace años como la huerta de Europa gracias a la producción que exporta tanto a nivel nacional como internacional.

No hay duda de que los agricultores están por la labor, no solo desde que se iniciara su linchamiento social en relación al estado de las aguas del Mar Menor, sino desde siempre, de conseguir la plena consonancia e integración de su actividad en el entorno del Mar Menor, respetando su cuidado y avanzando hacia una agricultura sostenible.

De muy lejos viene la demanda de los agricultores por la falta de agua, son décadas de peticiones que se han atendido a medias, de largas por parte de algunos y de crítica fácil por parte de otros.
Por todo ello, abogo por las soluciones, por las propuestas, por las iniciativas y por las ganas de seguir mejorando. Abogo por la búsqueda de soluciones consensuadas y no por los enfrentamientos sociales y juegos políticos porque el Mar Menor somos todos, también los agricultores, muchos de ellos criados cerca de sus orillas.


  • Vicente Carrión es presidente del sindicato agrario COAG Cartagena y miembro de la Cátedra de Agricultura Sostenible
 

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