Lunes, Mayo 21, 2018
   
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José María Lapuerta, ¿una barriada franquista?

Últimamente está de moda cambiar el nombre de la calles  con reminiscencias franquistas, al calor de la llamada popularmente Ley de Memoria Histórica (Ley  52/2007 de 26 de diciembre). Recientemente, hemos visto como en la ciudad trimilenaria han cambiado las placas con las que eran conocidas algunas calles de la ciudad y sus diputaciones, por otras con nombres, en principio, más inocuos e inofensivos. 

En el año 2015 se propusieron el cambio de nombre de unas 30 calles que se concretó en febrero de 2017 con el reemplazo de las placas, así por ejemplo la Plaza de Bastarreche, pasó a denominarse Plaza de las Puertas de San José. Pero, ¿han cambiado todos los nombres?

Da la casualidad que me crié y engordé en la Barriada José María de Lapuerta. Una barriada obrera y humilde en la que pasé los mejores años de mi infancia. Nunca pregunté a mis vecinos quien fue aquel personaje que daba nombre a la popular barriada cartagenera pues daba por sentado que se trataba de algún ingeniero, médico u abogado famoso.

Dado que soy un amante de la historia e investigador histórico busqué en las hemerotecas cartageneras y localicé que aquel personaje que dio nombre a la barriada de la ‘Repesa’ había sido un afamado Abogado del Estado.

Cuando nace ‘la Repesa’
A las doce y media del 5 de abril de 1966 con presencia de autoridades civiles y eclesiásticas fueron inauguradas 266 viviendas, en las cercanías de la Finca Berizo, en el barrio de Peral. Dichas viviendas fueron construidas por la Refinería de Petróleos (REPESA) que con el tiempo tomaría la denominación de Repsol. La idea de la mercantil era que cada ‘Productor’, o sea obrero de la misma, pudiera tener una casa en propiedad. A ese primer bloque, sito entre la calle Alhucemas y Lepanto siguieron otros muchos hasta alcanzar la cifra de 776 viviendas. La mayoría de las viviendas estaba acogida a la Ley de 15 de Julio de 1954 del Instituto Nacional de la Vivienda.  Construcciones, todas ellas, de ladrillo visto color anaranjado, que tenían todo tipo de equipamientos para la época. La barriada contaba con zona de recreo para niños, amplios jardines y aparcamientos comunes. A los que se sumó con el tiempo un modernísimo colegio público, recinto ferial, campo de fútbol y bolos cartageneros. Cada obrero amortizaría el préstamo hipotecario en diez  años con cargo única y exclusivamente al fondo de ahorro de cada productor. Una bicoca para la época

Dicha barriada, por acuerdo del Pleno del Ayuntamiento de Cartagena, llevaría el nombre del primer presidente de la Refinería  de Petróleos de Escombreras, es decir, Don José María de Lapuerta y Pozas.

La ‘Repesa’ era la envidiada de todas las barriadas de Cartagena. Las fiestas que se celebraban en verano en el recinto ferial, que estaba junto al colegio, acudían artistas de campanillas y se llegaron a ver en su escenario a cantantes del renombre de Danny Daniel o del mismísimo Antonio Machín.  En su campo de fútbol se celebraba el campeonato de fútbol aficionado con partidos ‘a muerte’ entre el Atila y el Ayala y su equipo de juveniles C.D. Lapuerta llegó a militar en Primera Autonómica. Dicen que todo tiempo pasado fue mejor y a fe que el refranero español no se equivoca, con respecto a ‘la Barriada’, si comparamos aquello tiempos de otrora con los de ahora.

¿Quién fue José María de Lapuerta?

En el 2005 su nieta Rosario Silva retrató a su abuelo para la revista de la Asociación de Abogados del Estado. Entresacamos los datos más relevantes de esta remembranza.

Hijo de un Registrador de la propiedad había nacido en Madrid el 31 de Diciembre de 1897, estudió en el extranjero y se licenció por la Universidad de Madrid en 1919 y en 1921 ingresó en el Cuerpo de Abogados del Estado siendo destinado a La Coruña. En 1924 fue trasladado a la Delegación de Hacienda de Madrid. De 1927 a 1932  prestó sus servicios en la presidencia del Consejo de Ministros colaborando en la puesta de funcionamiento de CAMPSA. Entre 1932 a 1935 ejerció de Abogado del Estado en la Asesoría Jurídica del Ministerio de Estado.

Acabada la Guerra Civil  empieza su carrera política imbricado en el aparato franquista, después de pasar por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre fue nombrado Abogado del Estado en el Ministerio de Asuntos Exteriores y le correspondió negociar con la Alemania nazi las indemnizaciones por la participación de la ‘Legión Cóndor’ en la Guerra Civil. Puesto que ocupó hasta 1941, fecha en la que fue nombrado director general de Lo Contencioso del Estado. El 16 de octubre de 1942 fue nombrado subsecretario de Comercio, cargo que desempeñó hasta 1947.

Llama poderosamente la atención  que en esta semblanza biográfica nada se diga del periodo comprendido entre 1943 y 1949. Y es aquí donde resalta su participación activa dentro del Régimen pues en las primeras cortes franquistas fue nombrado Procurador a Cortes (lo que hoy sería denominado como Diputado) por designación directa del  entonces Jefe del Estado, Francisco Franco, cargo que ocupó desde el 16 de marzo de 1943 al una de mayo de 1946. Pero no solo en la primera legislatura fue designado  por el mismísimo Franco sino que renovó en el cargo en la segunda legislatura hasta el 5 de mayo de 1949.

Durante este periodo ocupó varios puesto de relevancia: subsecretario de Comercio, Política Arancelaria y Moneda (1942-1947), Jefe Superior de primera del Cuerpo de Abogados del Estado( 1948-1949)

Recordemos algunos Procuradores a Cortes de aquella etapa para comprobar la importancia del cargo: General Juan Yagüe Blanco, General José Millán-Astray y Terreros y el Gobernador Civil de Madrid Carlos Ruiz.

En 1950 José María de Lapuerta es nombrado primer presidente de la Refinería de Petróleo de Escombreras (Cartagena). En las imágenes del NO-DO se le puede ver junto al Franco dando un paseo por las instalaciones de la modernísimo Refinería.

José María de Lapuerta y Pozas fallecería en Madrid el 3 de febrero de 1968. En la parroquia de San Francisco de Asís de la popular Barriada se hizo una misa en su honor.

En definitiva, y al calor de la Ley de Memoria Histórica, ¿podría cambiarse la denominación de la Barriada Lapuerta? Recordemos que dice la Ley de Memoria Histórica:

“Artículo 15. Símbolos y monumentos públicos.
Las Administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura. Entre estas medidas podrá incluirse la retirada de subvenciones o ayudas públicas.”

A la luz de esta información, quizás seria el momento de preguntar, con una consulta popular, a los casi tres mil habitantes de esta barriada si quieren mantener o no el apellido ‘Lapuerta’.

 

Miedo al debate

El viernes pasado día 2, se inició con algo de retraso el Pleno de la Junta Vecinal que debía de haber comenzado a las 21 horas. Con algunas horas de antelación, esa misma tarde solicité a la presidenta que convocase a los portavoces de los diferentes grupos políticos a una reunión para ese día, ya que debía tratar en el Pleno un asunto importante para el mismo y era necesaria esa reunión previa para incluir mi propuesta o no en el Orden del Día, pues no era algo común en la dinámica de trabajo interno de la Junta mi petición, aunque sí legal, tratando que esa reunión se realizase entre las 20:30 y las 21 horas, para así dar inicio al Pleno a la hora prevista. Pero no pudo ser, ya que había 2 vocales del mismo partido político que no podían acudir a la reunión antes de las 21 horas, momento en que habíamos sido citados todos los vocales por la presidencia de la Junta, por lo que hasta las 9 de la noche no estuvimos presentes en el Centro Cívico la totalidad de vocales que finalmente asistimos al Pleno, 8 de los 9 convocados, realizándose, eso sí, una reunión de vocales, pero en modo alguno, desde la presidencia la Junta, se dio cumplimento a lo solicitado por mí, pues a la Junta de Portavoces sólo pueden asistir un portavoz de cada grupo político, y quien presida la Junta, nadie más. En este caso debió tener sólo 6 personas y hubo 8, dos vocales de más.

Tras la ‘reunión de vocales’ se celebró en el Centro Cívico de El Algar el Pleno de la Junta Vecinal previsto, dirigido por la presidenta, siendo éste, en mi opinión personal, el más tenso de los celebrados hasta el momento, tensión quizá producida por la "cercanía" de las elecciones municipales o por tener conocimiento los vocales del PP de la caída estrepitosa de apoyos que está teniendo ese partido político que podría en dos legislaturas pasar de tener mayoría absoluta a no conseguir grupo municipal o incluso, a no obtener representación en nuestro municipio.

Ese "nerviosismo" desde las filas del PP pudo "condicionar" el sentido del voto de algunos vocales "que expresaron en la reunión previa al Pleno" su negativa a la presentación de una "moción in voce" que presentaba yo en nombre de MC, en la que se instaba desde la Junta Vecinal de El Algar a que se pidiera desde nuestro Ayuntamiento al Gobierno Regional a que se destinase a El Algar un % determinado del rescatado Plan de Barrios (que contará con un presupuesto de 969.628 € para desarrollar proyectos durante los próximos dos años y que eliminó años atrás el PP).

No se permitió la votación, teniendo que ser hecha esa solicitud de inversión económica mediante ‘ruego’, no siendo luego admitido éste por la Ppresidenta de la Junta Vecinal, argumentando ella «que esa misma petición había sido hecha en otras juntas vecinales por MC», porque según su criterio, «carecía de sentido pedir eso desde MC, después de haber estado mi partido político gobernando el municipio», argumentando que lo que solicitamos, «lo podía haber hecho MC en su etapa de gobierno municipal», a lo que le respondí en mi turno de réplica «que era tal el tamaño de deuda que tenía nuestro Ayuntamiento heredado de la etapa en que gestionó el PP, que hubo que dedicar gran parte de los recursos económicos a eliminar esa deuda heredada por el PP, y por ello no se pudo hacer».

La presidenta desestimó el ruego y por lo tanto, no llegará esa petición al Ayuntamiento desde la Junta Vecinal de El Algar.

Mi ruego fue el siguiente:
Que en aras a la equidad y participación contributiva de la que hace gala el actual equipo de gobierno, que territorio y vecinos de esta Diputación de El Algar, sean tenidos en cuenta en la distribución económica y proyectos porcentuales, en base a criterios consensuados y establecidos democráticamente, que podrían rondar el 12% del importe del Plan de Obras y Servicios de la CARM para atender necesidades básicas de barrios de esta localidad.

PP, PSOE, Ciudadanos y CTSSP se negaron a debatir la moción ‘in voce’.

 

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