Jueves, Abril 02, 2020
   
Texto


Rincones en abierto

"Vetado en el Cante de las Minas sólo por ser concejal del PP"

"Estimado director de La Unión de Hoy: En primer lugar, tengo que pedirle disculpas tanto a vd como a sus lectores. Perdón por hablar de mi mismo. Sé que es cosa de poco decoro, pero no encuentro otra manera.

No encuentro otra manera de alzar la voz y denunciar que el alcalde de La Unión, Pedro López Milán, me ha vetado el acceso como prensa al Festival del Cante de las Minas, certamen éste del que llevo escribiendo para diferentes medios de comunicación especializados en flamenco desde el año 2014.
Permítame que le relate, sucintamente, esta historia.

El que suscribe pidió en plazo la expedición de dos acreditaciones de prensa, una a su propio nombre y otra al de la persona que suele asistirme desde que a mis lectores ofrezco, además del texto escrito, alguna fotografía.

Vencido el plazo para resolver esas solicitudes, me interesé por el hecho de que a mi compañero le hubieran admitido su solicitud, mientras que de la mía nada se sabía.

En primer lugar me dirigí a la jefa de prensa del Festival, persona aparentemente locuaz, la cual resultó volverse muda al verme ante ella preguntando si había habido algún problema con mi acreditación. La misma me manifestó por escrito, cuando recuperó las dotes expresivas, al marcharme ya de allí, que «le habían dicho» que al ser yo concejal del Ayuntamiento de La Unión «tenía acceso libre al Mercado Público y por tanto podía desempeñar mi trabajo como prensa». Le hice saber que no, que estaba equivocada. Que mi acceso como concejal es como público general, a una butaca cualquiera del aforo.

Le hice saber también, que para poder tomar fotos desde el banco de fotógrafos situado al pie del escenario, era indispensable estar acreditado, así como que en la zona habilitada para periodistas yo no molestaría al resto de público cuando manipulase mi cámara, o cuando tuviera que iluminarme para tomar alguna nota. Que en aquel espacio eso era lo normal y que nadie se quejaría.

Descontento, y a la vez preocupado por no poder prestar los servicios a los que ya me había comprometido, decidí trasladar mis quejas al alcalde de La Unión y, a la sazón, presidente de la Fundación Cante de las Minas. Éste titubeó queriendo reproducir los mismos argumentos de su fiel empleada, mas al darle yo mis razones prometió «que lo miraría» a la mañana siguiente.  Es decir, la mañana del 31 de julio, un día antes del inicio oficial del festival.

Nada supe de él a lo largo de la citada mañana. Lo llamo al móvil. No contesta. No insisto. No hay que ponerse pesado. «Es una venganza política», me dice mi entorno. Quiero pensar que no, que voy a poder trabajar en lo que me gusta, en el Festival.

Recuerdo entonces las palabras que el propio López Milán repetía como un mantra sus primeros años de gobierno, «mientras yo sea alcalde, no se hará política con el Festival». Quiero creerle. No tengo por qué no creerle.

Encuentro entonces, la oportunidad de dirigirme a él personalmente. «Buenas noches, ¿has podido mirarme eso?». Me contesta que sí y «que no me va a dar pase de prensa, por un comentario que había escrito esa misma tarde en Facebook», añade que «él es un hombre que se viste por pies y que ya hablaríamos en otro momento». Le expreso mi discrepancia, no recuerdo haber escrito nada ofensivo en Facebook ni en ningún otro sitio. No obstante, ocupo mi asiento.

Recibo, entonces, un WhatsApp de su propio número de teléfono en el que me da traslado de un comentario efectivamente emitido por mí esa misma tarde, en el que pongo de manifiesto que, según me han informado, durante una Junta Local de Seguridad se dedicó a pasar el rato y contar chascarrillos. Le hago saber que lo que digo es cierto, que así me lo han trasladado, pero que no debe confundir mi trabajo como concejal en la oposición, en virtud de la cual he de fiscalizar su acción de gobierno, con mi labor como colaborador con medios de comunicación profesionales como persona versada en flamenco.

Sigo esperando respuesta a ese WhatsApp. En la tarde de hoy arrancará el Festival del Cante de las Minas, pero mis crónicas este año se quedarán en mi memoria. Tan sólo por ser rival político y cumplir mis obligaciones como concejal, el alcalde ha mostrado su verdadera cara, y en cuanto ha tenido ocasión, ha hecho política con el festival y ha perjudicado deliberadamente a quien se limitaba a escribir de flamenco.
Joaquín G. Zapata García. Orgulloso concejal del Grupo Municipal Popular en el Ayuntamiento de La Unión.

 

'Bandera roja al bañista y bandera verde a la benemérita'

Sin desear entrar en absurdas polémicas, es de reconocer que pese a que se entiende una relación sólida entre los diferentes cuerpos de seguridad, en este caso Policía Local y Guardia Civil, es más que mi deseo mi deber darle el reconocimiento que le creo meritorio a tan benemérito cuerpo que trabaja desde el absoluto anonimato, y del cual al contrario del cuerpo municipal no he leído nada en absoluto ni en redes ni en este diario.

Y es que esta carta es simplemente para reconocer una intervención que, desde la sombra, realizaron dos agentes que se personaron el pasado domingo en las playas de Portman, donde me encontraba con familia tomando el poco sol que se dejaba ver esa calurosa tarde y jugando a las palas, a la pelota o haciendo castillitos de arena, pues la bandera roja prohíbe tajantemente el baño en dichas aguas.

Y es que, aunque esa tarde se sucedía tranquila para el que escribe, no fue lo mismo para el personal socorrista que, menospreciados,insultados y encarados desde el primer momento por más de una veintena de bañistas, intentaban por todos sus medios que dichas personas no se siguieran poniendo en peligro.

Es entonces cuando vimos aproximarse al cuerpo de la policía local, procurando estos solucionar una situación que, tras su marcha, era insostenible. La gente seguía bañándose en unas aguas en las que, ese día, no se podía. Todo ello ante la atónita mirada de unos socorristas que intentaban evitar un mal mayor por la inconsciencia del que, a sabiendas, ya no sólo se pone en peligro a sí mismo sino que da una deleznable lección a sus hijos menores.

La llegada a los pocos minutos de la patrulla de la Guardia Civil puso un punto y final a tan lamentable espectáculo, dos guardias jóvenes con semblante serio pero con la calma que dan los años de servicio o el carácter militar del susodicho procedieron a actuar mientras el socorrista, esta vez, era escuchado. Ya sea por el miedo a una sanción económica o por el respeto que pudiera dar la institución donde, en su momento, sirvió el abuelo del que aquí suscribe y el cual espero que siga vigilando desde el cielo.

Y para terminar, deseo defender la actuación de los voluntarios que trabajaron sin descanso esa tarde, pese a la intervención de los cuerpos policiales, porque se dejaron el alma en que nadie se pudiera poner en peligro. Porque eso es vocación, porque eso es amor a su trabajo.

Sinceramente, un lector.

 

'Diario de un verano en Los Urrutias'

Ya llevo una semana en donde desde hace 51 años considero mi pequeño paraíso de descanso. Me han picado tantos tábanos, mosquitos, unicornios y demás insectos que el pasado viernes decidí ir al médico. Un vecino de la zona me explica muy amablemente que puedo ir los lunes, miércoles y viernes a partir de hoy de cuatro a ocho de la tarde.

¡Que se le va a hacer! Pues llamo a un taxi y que me acerque a Cartagena a urgencias. Llamo al taxi, me comenta que no hay parada de taxi en Los Urrutias, que él viene desde Cartagena y por supuesto me cobra el trayecto. Mejor me pongo aloe vera de mi vecina y luego me acerco a la farmacia, que esa si que funciona.

Ahora, cerca de las nueve de la mañana, veo como trabaja el personal de limpieza de la playa  del ayuntamiento de Cartagena. No los veía desde el miércoles, que alegría más grande! El operario del tractor rastrillo, o como se llame el vehículo que supuestamente recoge algas y saca cieno, fuma  su cigarrillo mientras trabaja. Ya sabemos que el fumar ayuda a pensar y acompaña mucho. Tira la colilla a la arena. ¡Que más da! Una colilla más o menos.

Creo que esta semana voy a ir a tomarme algo al hotel nuevo, para que se me pase el disgusto.

Estado de la playa de Los Urrutias
Al cieno se van acumulando las algas y esa espuma blanca-amarilla a la que últimamente ya estamos acostumbrados. Seguro que en La Manga las cosas son diferentes.

Por cierto, me comentan que unos pocos están comprando unos muchos pisos y casas. Cada día tengo más claro que todo forma parte de un plan ya establecido. Y si no, tiempo al tiempo. O tendremos una laguna muerta y pestilente o tendremos un boom turístico-inmobiliario. Tiempo al tiempo.

Este año, en lugar de coger un bonito bronceado, tengo la piel acribillada a picotazos de mosquitos grandes como unicornios.

   

¿Por qué en Los Urrutias no...?

Soy una vecina más de Los Urrutias dispuesta a comenzar el periodo estival en el domicilio de esta pequeña y familiar localidad del municipio de Cartagena y donde la mayoría de los habitantes pasamos unos tres meses al año pese a mantener estas viviendas, en todos los aspectos durante los 12 meses.

Pese a mi buena disposición a aceptar las, cada vez más frecuentes y numerosas, carencias del pueblo me es imposible no denunciar la lamentable situación de la playa donde es imposible acceder a la zona de baño debido a un metro de cieno en la orilla o las pequeñas lagunas de un  amarillo sospechoso que abundan en la orilla, esta situación, además de insalubre, es peligrosa sobre todo para las personas mayores y niños por su carácter resbaladizo; cuando logramos acceder salvando estos obstáculos nos encontramos con otro metro de lodo en la misma orilla pero dentro del agua (una pena porque salvado esto el agua está estupenda).

Me pregunto –como hacen la inmensa mayoría de los vecinos- cómo es posible que en otras zonas de la laguna estas condiciones tan desoladoras se soluciones, o al menos se palien, y aquí no; por qué aquí no contamos con arena limpia, con un paseo marítimo terminado de una vez – pese a que llevamos años oyendo que 'ya' está aprobada la obra-; con una cuadrilla de limpieza que no pare cada 10 minutos, con farolas sin oxido ni a falta de trozos en sus bases y que, por el contrario, sí disfrutemos  de un aroma pestilente a algas podridas fruto del abandono durante meses de las mismas en la orilla o de zonas por donde no se barre, etc.

En fin ahí les dejo mi rabia, mi frustración, mi impotencia y mi tristeza ante esta situación.

En términos muy similares me he dirigido al excelentísimo Ayuntamiento de Cartagena, pero no he obtenido respuesta.


 

'Desolación, tristeza... Indignación'

Me dirijo a ustedes como, imagino, tantos vecinos de Los Urrutias ya lo han hecho con anterioridad. Tal vez, un correo más sirva como granito de arena en este inmenso y desolador problema que sufrimos.

Primer día de vacaciones. Veo como una cuadrilla de limpieza realiza su trabajo. Tal vez ganen tan poco o sus condiciones de trabajo sean tan precarias que no merece la pena el esfuerzo. Tal vez cumplan ordenes para que se haga de esa manera y no de otra. Quien sabe las intenciones y prioridades reales en este asunto del Mar Menor.

Pero realmente es desolador pasear por lo que dicen que es un paseo marítimo, hecho de guijarros muy propios para desollar rodillas de niños y propiciar caídas de mayores. Realmente es desolador ver la arena y la orilla de la playa negra de cieno con ese olor tan pestilente. Que agradable playa para que jueguen los niños, verdad?

Es desolador ver las farolas comidas por el óxido, las baldosas rotas, ni un acceso a la playa en cientos de metros con tablones.

Es repugnante intentar entrar a bañarse, sorteando cieno, fango que te hundes, para llegar playa adentro donde el baño sea aceptable.

Me pregunto, dónde han quedado las propuestas, intenciones y promesas realizadas ya no sólo en el programa de Kike Calleja, sino en medios de comunicación y campañas políticas. Me pregunto si el premio debe ser muy gordo por dejar que esto se muera.

Mientras tanto, sólo me queda mirar mi playa y sentir una profunda tristeza y una gran indignación.

   

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