Martes, Agosto 14, 2018
   
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‘La descontextualización del arte’

Ya he expresado en alguna ocasión mi opinión de que los amantes del arte tenemos la suerte de vivir una época maravillosa. Tenemos la posibilidad de acceder a un ingente catálogo de libros especializados en todas las épocas y estilos, con ediciones más que aceptables y con láminas de un detallismo inimaginable hace apenas unos años.

La información crece en una cantidad proporcionalmente superior a nuesta capacidad de asimilarla, los resultados de las investigaciones, descubrimientos, restauraciones, aparecen ante nosotros en cuestión de segundos como por arte de magia. En internet podemos acceder a lo que queramos cuando queramos. Los museos ya no solo albergan el arte, sino que pugnan día tras días por atraer el mayor número de vistantes. El arte se democratiza y se populariza. Esto, sinceramente, me ha llevado no pocas veces a plantearme si es algo positivo o si por el contrario ha contribuido a una desvirtuación del arte de la que difícilmente nos vamos a recuperar. Pero no es este el asunto del presente artículo en el que he preferido ceñirme a hechos conles.

 

La Virgen de los Reyes Católicos

Se trata de un temple sobre tabla que se fecha entre 1490 – 93. Esta datación ya fue apuntada por el historiador de arte don José Gudiol Ricart en la mítica enciclopedia Ars Hispaniae, basándose en la edad apróximada que mostraban los príncipes. Posteriormente, las modernas técnicas de datación corroboraron su tesis.

La pintura fue encargada para el cuarto real del convento de Santo Tomás de Ávila y actualmente se encuentra en el Museo del Prado. En esta época, el arte español estaba viviendo la transición entre el Gótico, con influencias mudéjares especialmente en la arquitectura, y los novedosos preceptos del arte renacentista que comenzaban a llegar a la península. Este incipiente Renacimiento español lo podemos observar en la simetría y equilibro de la composición o en la preocupación por la perspectiva de la que nos ocuparemos con posterioridad. También es notable la influencia flamenca, cuando no la procedencia del autor, en el detallismo de los brocados de las vestimentas o en la configuración del paisaje que se aprecia tras los vanos del fondo.

En cuanto a la autoría, esta no está clara, incluso podrían haber participado al menos dos autores diferentes como se deduce del estudio de las características del dibujo mediante distintas técnicas, si bien es prácticamente seguro que el pintado fue obra de un solo pincel. ¿Los nombres barajados?; Pedro Berruguete, el Maestro Bartolomé, Maestro de Miraflores, Maestro de Osma, Fernando Gallego, Michel Sittow, Juan de Flandes… Explicar las teorías que hacen atribuible la obra a estos diversos autores, escaparía de nuestro proposito aquí. En cualquier caso, todo parece indicar que se trataría de un autor de primer nivel, pues no solo así lo atestigua la calidad de la obra, sino que solo unos pocos elegidos podían tener acceso a la famila real.

 

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