‘¡Nos quieren calladas!’

Es la única salida y más si eres mujer.

La gente toxica nos quiere calladas, tenemos que huir de ellas, alejarnos  por salud ya que únicamente conseguiremos volver a hundirnos en la miseria una y otra vez. No reportan nada ni para ti ni para tu familia ni para nadie, salvo para su colonia de amigos, igual o más tóxicos.

Hacen que su toxicidad se normalice en la rutina del día a día,  por eso nos quieren calladas, que no se los conozcan, que no se les señalen aunque  por desgracia están ahí entre nosotros bien mirados e hipócritamente bien considerados.

Es  solo cuando sales de esa espiral y te apartas de esa gente toxica cuando comienzas realmente a respirar. Mientras, se han estado nutriéndose de tu oxígeno, de tu vida.

Haré una reflexión volviendo la vista atrás porque  quiero intentar nunca volver  a hacerlo y mucho menos pasearme por los recuerdos del pasado. Tengo y debo intentar  apartarlos de mi vida, vivencias marcadas a fuego lento en mis entrañas y que ahora, aunque ha pasado tiempo, todavía hacen que mis carnes se me abran y mis heridas sangren y que me vuelva a doler el alma.

Los años y  los tiempos  pasan deprisa por delante de nuestras vidas, pero que despacio pasa la felicidad. La podría haber  contado en minutos y no llegarías a cuantificar apenas ni unas  horas después de haber pasado tantísimos años.  Pero, te vas conformado, aprendes a vivir con un minuto de risas que te compensa el resto de frustraciones, de sacrificios que te vienen  impuestos, te vienen estructurados y normalizados socialmente por ser simplemente esposa, madre y amante. En resumidas cuentas es el papel que tiene una mujer en este mundo aunque estemos en pleno siglo XXI.

Eso va marcado a fuego y tristemente lo asumes y te resignas, pero en cuanto tienes un alarde de valentía y  te  enfundas la camiseta del cambio de la igualdad por alguna campaña de tele marketing, rápidamente te das cuenta de que todo es un espejismo y que eso es solo y solo eso,  una ilusión.

Y oye, lo asumes, como asumes que todo gira en torno a tu marido o pareja y tú eres el satélite que gira en torno a él. No eres el sol que le iluminas la vida, realmente eres la esclava que de día tienes un roll y de noche otro para el cual te has casado y en el que nunca esas mentes dejan de pensar porque esa es nuestra misión para que un matrimonio funcione, tener a tu marido o pareja contenta.¿Es tan difícil de entender…….?

Así van pasando los días,  los meses, los años, y con ellos se va muriendo la pasión el enamoramiento que te aferran al cariño a los recuerdos al poder del amor que cambian todos los defectos y todavía ilusa de ti piensas que su fuerza es poderosa. Que error, pero ya no es la equivocación la que más duele es la decepción de despertarte un buen día y ver que no cambia y que todo si me apuras va a peor.

Normalizas los gritos, los enfados, las faltas de respeto hacia tu persona, si te arreglas porque te arreglas, si entras o sales y si tardas en llegar a casa. Que todo esté en perfecto orden y las tareas, que por derecho te tocan, estén cumplidas. Y ojito con descuidarse que te estás torciendo y ese viraje de rumbo no está en su cuaderno de bitácora.

Las heridas no cicatrizan y el tiempo no lo cura todo. Nos quieren calladas. La gente tóxica nos quiere calladas, tenemos que huir de ellas... alejarnos y correr en sentido contrario. Es la única salida y más si eres mujer.

Ali and Cía


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