PERIÓDICO DE SUCESOS, TRIBUNALES y TRÁFICO DE LAS COMARCAS DEL CAMPO DE CARTAGENA Y DEL MAR MENOR                                                                         booked.net

Postureo de vacunación

Ochenta y ocho. Es la cifra de minutos que tardé en colocarme en la cola y en que mi piel volviera a recibir otra 'infusión de Pfizer'. Cada uno cuenta las cosas según le van. En mi caso, genial la primera dosis y excesivo tiempo para la segunda. La sensación que tuve es que faltaba mano de obra para aligerar una fila de varias cientos de personas. En ocasiones (bastantes), una cosa es lo que dicen nuestros gobernantes y otra la realidad. Se llama postureo. Algo podría haber en este tema de la vacunación masiva.

En la redacción del periódico recibimos varias quejas de ciudadanos que el martes habían estado dos o tres horas de cola hasta ser vacunados. Incluso hubo algún caso con más tiempo, según denunciaron los socialistas cartageneros. Como resulta que un servidor estaba citado para ayer, ¿qué mejor que la propia experiencia?

A las 16.11 horas me puse en una zigzagueante cola de unas trescientas personas ('millón arriba, millón abajo') que ni el gráfico de una etapa de la Vuelta Ciclista a España. Enseguida un pensamiento invade la mente ("Aquí hecho la tarde") que se trata de suavizar ("Ojalá vaya rápido"). Sin embargo el tiempo va pasando. Diez minutos, media hora, tres cuartos... He tenido tiempo de recrearme con la transformación de lo que fue el Eroski y antes el Pryca. Donde estaban las botellas de bebidas ahora son filas de personas para vacunarse, donde se vendían latas de sardinas ahora están las cajas de los viales y el pinchazo se aplica, más o menos, en la zona de ferretería. También tengo tiempo de efectuar un estudio visual del comportamiento humano. Me fijo en la cola de la que formo parte y en otras. Observo que hay bastantes personas de 'ojos caídos', que son aquellos con el cuello y la testa inclinados de forma permanente hacia la pantalla del teléfono móvil, pero... ¡Eureka!, son mayoría los que mantienen tertulias con amigos o personas próximas en su fila. Me alegra ver ese dominio de la interactividad humana. ¡Resistencia!

Otro detalle es el personal de Protección Civil. Muy bien ordenando las filas y teniendo cerca sillas por si alguien las demanda. Ayer tarde fueron ocupadas casi todas. También se detecta que la organización de circuitos es muy buena. Sin embargo, el tiempo sigue pasando para los que estamos en cola. Varios comentan que cuando recibieron la primera dosis fue todo muy rápido. Lo mismo puedo decir yo. Cuando nuestros políticos dijeron que el pabellón Cabezo Beaza era reemplazado por el centro comercial de la Rambla se proclamó que este nuevo espacio tenía mucha más capacidad. Quizás entendimos mal. No era más 'capacidad operativa', sino 'capacidad de acoger gente bajo techo'. No lo sé. Si el ciudadano es dócil y la estructura organizativa parece buena, ¿dónde está el fallo? Cuando nos acercamos a la etapa final de esta primera inmunización de mi vida, observo que hay sólo tres personas en los ordenadores tomando datos y la misma cifra vacunando. No digo que tengan que estar como 'banderilleros', clavando agujas a dos manos, pero sí tengo la sensación que en el Cabezo Beaza eran más.

Más tarde comento a una allegada esta experiencia y me dice que el 31 de mayo acaban los contratos temporales de personal contratado para la pandemia y que estos últimos días del mes se están cogiendo los días libres pendientes. Pudiera ser. A mí me dio esa sensación igan lo que digan los 'saludables políticos' para aparentar. Me puedo creer que los errores informáticos causaron los grandes retrasos de los días anteriores, pero supongo que ayer ya estarían solventados. ¿Qué pasó entonces?

Tras el pinchazo nos dijeron que esperáramos quince minutos por si había reacción, pero la reacción fue la de algunos autónomos que, con la mano puesta en el algodón del hombro, salieron corriendo, sin cumplir ese tiempo, para trabajar. No es lo mismo se funcionario, jubilado, desempleado, estudiantes... que trabajador por cuenta ajena y, mucho menos, autónomo. "Seguro que los que mandan no tardan tanto en vacunarse". Dijo uno. Miren por donde que no me veo yo a Sánchez, Miras y demás en cola 88 minutos. Es más, ni 87, ni 86... ¿Alguien me cubre la apuesta con la opción de que si tendrán que esperar tanto?

Experiencia vivida, experiencia contada. Ojalá el ritmo sea el que todos queremos (aquí incluyo también a los gobernantes) y estos primeros días en La Rambla queden para la anécdota. Sin embargo, de lo que se dice a lo que se hace o sucede veces hay diferencias muchas veces. Con 'postureo' se trata de arreglar todo, pero las apariencias también engañan. Quizás me empiezo a liar entre tanto comentario y resulta que levanto la voz porque soy un quejica porque todo está 'ferpecto'.

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